MARCO ANTONIO VÁZQUEZ VILLANUEVA
Traiciones, deslealtades y ambiciones vulgares se observan en el horizonte tamaulipeco, ¿los protagonistas? Alcaldes y alcaldesas que piensan que pueden imponer candidatos a los cargos que ahora ocupan, ya que la elección del próximo año está en sus manos y, ciertamente, buena parte así será, pero tampoco es tanto su peso específico.
Hay algo que no logran entender los ediles, a estas alturas del partido lo que deben salvar son sus posibilidades de ser candidatos a los cargos que sueñan, cuando menos, de mantener intactas sus probabilidades de ganar la elección municipal, es decir, les queda alinearse para no arriesgar que les investiguen exhaustivamente los manejos de presupuestos durante sus administraciones.
En sus decisiones deben comprender que las estructuras municipales no definen una elección, la prueba es que en el pasado muchos municipios en manos tricolores pasaron a las azules y luego al color guinda; o en los municipios azules perdieron los distritos, los diputados y viceversa.
Hoy únicamente existe una certeza, si en los municipios apuestan por heredar el poder ya sea a alguien de su partido o un opositor, lo que sigue es que harán huesos viejos en una celda; exacto, pueden terminar en la cárcel.
Otra cosa que les conviene saber a los ediles es que será el trabajo que realicen lo que verdaderamente les comprará impunidad, ya que será lo que servirá para que apoyen a uno u otro lado; hasta eso que no se les exige mucho, recoger la basura, alumbrado, tapar baches, llevar agua potable y ser menos cínicos en el saqueo o en beneficiarse del poder.
Obvio, muchos alcaldes se ganaron la posibilidad de proponer o vetar candidatos, porque han estado del lado correcto de la historia y tienen buen respaldo de la ciudadanía, pero lo tienen que hacer en privado, en acuerdos con quien manda en el Estado, permitir que la figura política más importante se cuelgue las medallas.
Además, para ver coronada su propuesta deben exhibir resultados, en lo político mantener la estructura bien aceitada y su relación con el poder estatal fortalecida, en lo administrativo no costarle votos al partido que les llevo al cargo.
En los 43 municipios los alcaldes tienen problemas similares, las fugas de drenaje, otros los baches, los más la incapacidad de recoger toda la basura o de sancionar la corrupción de los trienios pasados; entonces, más que afinar estructuras electorales repartiendo despensa, como ya comenzaron, los ediles deben otear bien el ambiente si no le quieren representar una carga a los futuros candidatos de sus partidos o apoyar a los contrarios por una mala administración.
Hay casos peores, en algunos casos, para los aspirantes del partido en el poder sería mejor tener de enemigos a los alcaldes porque se evitarían cargar con la ineptitud o corrupción de los equipos de estos.
Son factos, le detallo, hace unos días, en uno de esos ejercicios para medir la aceptación de las autoridades municipales, una investigador que se dedica a ello explicó de que son pocos los alcaldes con una acepción superior al 40 por ciento o más, Carmen Lilia en Nuevo Laredo, Gattás en Victoria, también en Altamira y Tampico, luego descubrió que la mitad de los ediles no alcanzan por lo menos la aceptación que tuvieron en porcentaje de votos de su elección, es decir, ya no son queridos ni siquiera como parecía cuando se portaban bien y andaban en campaña.
Claro, los números que traen los presidentes municipales igual pudieran ser buenos si se toma en cuenta que, de los que se fueron en la época de Egidio o del prófugo, hubo uno que se fue con menos del 10 por ciento de aprobación, Xico González en Victoria, y más de la mitad no superaban el 20 por ciento, significa que nunca lograron los acuerdos que se requieren con la sociedad o no respondieron conforme a las expectativas que se tenía de ellos.
En el vaso medio lleno o medio vacío algunos podrán presumir que con esos números son mejores que otros o que los del pasado, y resulta que sí y de la gran mayoría, pero quienes ven las estadísticas desde el otro lado perciben que sobre los que no llegan a más del 40 por ciento de aprobación, en contra parte entre el 60 y 70 por ciento de la población no les cree, ni confía en ellos o ellas y, si Pitágoras no miente, significa que no sacarían una elección a flote.
Correcto, el juego de los alcaldes será de mero testimonio e incluso pueden significar una carga para los candidatos a sucederlos y para los que aspiren en el 2028 participar por la gubernatura, digo, si siguen sin ponerse las pilas y no atienden lo que realmente es importante para el pueblo.
Comienzan los días difíciles para los alcaldes y alcaldesas, los días de intentar no caer en la tentación de tratar de heredar sus cargos, en algunos casos, en otros, de no traicionar a sus partidos al verse derrumbar sus proyectos, que sucederá, en algunos casos, hasta ambas cosas…
CECIS en Tamaulipas…
La atención a las necesidades de las familias trabajadoras toma forma en Tamaulipas con el avance de una estrategia que contempla la instalación de hasta 40 Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI), mediante el trabajo coordinado del Instituto Tamaulipeco de Vivienda y Urbanismo y el Instituto Mexicano del Seguro Social.
Como parte de este proyecto, el Itavu ha acompañado a los municipios en la identificación de terrenos que puedan ser destinados a estos proyectos. Desde noviembre de 2025 se han puesto a consideración 53 predios susceptibles para la construcción de los centros, con avances diferenciados de acuerdo con las condiciones de cada propuesta.
En reunión de trabajo el director general del Itavu, Germán Fernández Guzmán, y el delegado estatal del IMSS, José Luis Aranza Aguilar, revisaron el avance de los terrenos y las acciones necesarias para continuar con el proceso.
Para una primera etapa en 2026 se contempla una proyección de cinco CECI en cuatro municipios, dos en Nuevo Laredo, uno en Matamoros, uno en Victoria y uno en Altamira.
Entre las propuestas que presentan un avance destacado se encuentran los predios ubicados en la colonia Martha Rita Prince, en Matamoros; fraccionamiento Sector 3 Petroleros, en Altamira; colonias El Progreso y Arboledas, en Nuevo Laredo; y fraccionamiento Integración Familiar, en Victoria.
El acompañamiento del Itavu contempla la coordinación con los gobiernos municipales para integrar expedientes, atender requerimientos y dar seguimiento a los aspectos administrativos y jurídicos necesarios para que las propuestas puedan avanzar.
La estrategia también considera una segunda etapa de búsqueda de alternativas en El Mante, Nuevo Laredo, Reynosa, Tampico y San Fernando, donde se analizan distintas opciones de ubicación.
Más allá de la construcción de infraestructura, el proyecto representa una respuesta a una necesidad concreta de las familias, de contar con espacios adecuados para el cuidado y atención de niñas y niños, mientras madres y padres trabajadores desarrollan sus actividades laborales.
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