ANGEL CAMACHO
En los últimos años, los consultorios adyacentes a farmacias se han consolidado como una pieza clave en el acceso a servicios de salud en México. Su presencia se ha multiplicado, convirtiéndose en una alternativa rápida, económica y cercana para millones de personas.
Datos oficiales señalan que más de la mitad de las consultas ambulatorias privadas en el país se realizan en estos espacios, lo que refleja su rol creciente en la atención primaria y en el alivio de la saturación del sector público.
El éxito de estos consultorios se ha basado en factores como tiempos de espera reducidos, costos accesibles, horario extendido y facilidad para obtener medicamentos en el mismo lugar.
Para una población que enfrenta barreras de acceso al sistema público y costos elevados en servicios médicos privados, este modelo se ha convertido en una opción práctica e inmediata para resolver padecimientos comunes.
Sin embargo, pese a sus beneficios, la expansión de estos consultorios también plantea riesgos importantes para la salud pública, particularmente en el ámbito de la vigilancia epidemiológica.
Al no estar plenamente integrados en los sistemas formales de registro y reporte de enfermedades, existe la posibilidad de subregistro de padecimientos que requieren monitoreo continuo, como infecciones respiratorias, enfermedades gastrointestinales y padecimientos transmisibles emergentes.
Esta desconexión puede dificultar la detección temprana de brotes epidemiológicos y retrasar la implementación de medidas de control, especialmente en contextos como la temporada invernal o futuras emergencias sanitarias.
A ello se suma la preocupación por la posible sobrerrecomendación de medicamentos, incluyendo antibióticos, lo que incrementa el riesgo de resistencia antimicrobiana, un problema de salud global.
Aunque estas prácticas no son exclusivas de los consultorios en farmacias, su alta rotación de pacientes y modelos de atención orientados a prescripción pueden contribuir al fenómeno.
Ante este escenario, especialistas coinciden en que es necesario fortalecer la regulación e integración de estos consultorios al sistema nacional de salud, promoviendo capacitación continua, supervisión sanitaria y la obligatoriedad de reportes epidemiológicos.
Su éxito y aceptación social los han convertido en una pieza relevante del ecosistema de salud en México; ahora el reto consiste en aprovechar su alcance sin comprometer la vigilancia epidemiológica que protege a la población ante riesgos emergentes.
Si les gustó la nota y les pareció interesante, los invito a compartirla en sus redes sociales.
Me pueden leer la próxima semana, para más consejos A tu Salud. Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
