El Espectador
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La espera ha terminado para siete familias y están a unas cuantas horas de que sus pequeños hijos vayan a los quirófanos, para tener una calidad de vida como cualquier otro que nació con un corazón sano.
Son siete pequeños que nacieron con anomalías en sus corazoncitos y, a pesar de algunos pronósticos poco alentadores, han llegado al momento de que los médicos especialistas corrijan sus padecimientos.
La cita es esta semana en Monterrey, Nuevo León, pues todos fueron seleccionados por una noble asociación regiomontana con fuerte presencia en Tamaulipas: CardioChavitos se encargará de que reciban un regalo de vida.
Literalmente es un obsequio que el organismo nuevoleonés brinda con la ayuda de decenas, tal vez cientos de instituciones sociales que responden a su llamado para sanar pequeños corazones en problemas, entre las que destaca una en particular.
Es Hospitaria, un hospital también regiomontano que despunta en la oferta médica del norte del país por la alta calidad de sus especialistas, su profesionalismo y su decisión de trabajar, sin cobrar, a familias que no cuentan con recursos para una cirugía en un servicio médico privado.
Y es CardioChavitos quien logra esta unión de esfuerzos de la comunidad de la zona metropolitana de Nuevo León, del norte de México e incluso del extranjero, pues a ellos se unen donadores de toda esta región de América de Norte.
La buena noticia para estos siete niños es que están a unas cuantas horas de que sus corazones al fin latan como el de cualquier pequeño que ha nacido sano. Entre ellos hay uno especial para El Espectador.
TAMAULIPAS, SIEMPRE PRESENTE
A lo largo de su historia, CardioChavitos abrió sus brazos para abrazar a familias de Tamaulipas; pequeños cardiópatas de cualquier municipio de nuestra entidad han sido bien recibidos, alcanzando el beneficio de una cirugía de alto costo, pero sin tener que pagar nada.
Desde Tampico hasta Nuevo Laredo, pasando por las ciudades de Victoria, el Mante y municipios rurales, como Mainero, la ayuda desinteresada de la noble fundación ha beneficiado a los hijos de esta tierra.
En esta ocasión es el pequeño Joel quien sentirá su corazón latiendo al cien por ciento; nació en Reynosa y su familia está lista para ir a la cita con los cirujanos el próximo viernes. (En la foto junto a su gemelo y su madre, Maite.)

Joelito tiene apenas seis años y nació con una cardiopatía: Comunicación Interventricular. Se trata de un pequeño orificio que no permite a su corazón trabajar como cualquier otro sano, pero en dos días más será tapado y por primera vez en su vida tendrá una condición de vida normal.
El niño reynosense es uno entre siete que serán beneficiados en la 25 Jornada Social de Cardiología Pediátrica, en la cual también recibirán sus procedimientos quirúrgicos Ángel, José Ángel, y Vianca. Ellos son los menores, de apenas seis meses, uno y dos años, respectivamente.
También formarán parte de la Jornada Social Julián, de tres años; Moisés, de cinco, y Miriam, de ocho; todos son de Nuevo León, con excepción de Moisés, quien es originario del estado de San Luis Potosí, y de Joel.
Esa es la esencia de CardioChavitos: Operar corazones en problemas de cualquier parte del país, destacando para este medio de información que decenas de tamaulipecos reciben el beneficio cada año.
DURA REALIDAD EN MÉXICO
- Cada año, entre 12 mil y 16 mil bebés nacen con cardiopatías congénitas en México.
- El 90% de ellos no reciben el tratamiento adecuado o a tiempo.
- Sin atención médica su expectativa de vida disminuye drásticamente.
- La capacidad del sistema de salud no es suficiente para cubrir la alta demanda de estos servicios.
- La cardiopatía congénita es la principal causa de muerte en niños de cero a cuatro años.
- Los más afectados suelen ser aquellos de familias en situación de vulnerabilidad económica.
ESPERANZA, OTRA REALIDAD
Por todo lo anterior, nace en el año 2008 Latidos de Vida, asociación de beneficencia privada, la cual provee atención integral gratuita a menores de edad que padecen una cardiopatía congénita y que proceden de familias económicamente vulnerables.
Bajo el nombre de CardioChavitos, esta asociación brinda atención integral a menores con este tipo de problemas, con la visión de ser la organización social de referencia en México, por su contribución al fortalecimiento del sector salud.
Para ello, cada año se lleva a cabo al menos una jornada social por mes, en las cuales se corrigen cuatro cardiopatías: Comunicación Interauricular (CIA), Comunicación Inteventricular (CIV), Persistencia del Conducto Arterioso (PCA) y Tetralogía de Fallot (TOF).
Por todo lo anterior, El Espectador se une a la difusión de la sentida aportación de Latidos de Vida a la salud de la niñez mexicana y te damos a conocer lo que ofrece a las familias vulnerables por las cardiopatías:
ATENCIÓN INTEGRAL
- Valoración y diagnóstico: Evaluación cardiológica precisa del paciente.
- Seguimiento médico: Monitoreo continuo del estado de salud.
- Cateterismos cardiacos correctivos: Procedimientos mínimamente invasivos.
- Cirugías especializadas: Intervenciones quirúrgicas para corregir cardiopatías.
- Apoyo emocional y psicológico: Acompañamiento integral para pacientes y familias. Apoyo en necesidades básicas, transporte y alojamiento.
- Infraestructura hospitalaria: Fortalecemos al personal de salud para mejorar la atención y el tratamiento especializado de cardiopatías congénitas.
- Concientización comunitaria: Sensibilización educativa y de apoyo sobre cardiopatías y su tratamiento.
Si tienes un paciente en casa puedes buscar más información en las redes sociales de CardioChavitos, las cuales encuentras fácilmente con su nombre, y si deseas unirte a la comunidad donante también puedes ingresar a www.cardiochavitos.org, en donde recibirá información completa para ayudar a hacer realidad esta noble labor.
DEL HISTORIAL…
En julio de 2016, CardioChavitos realizó la primera brigada colectiva de cirugías y cateterismos cardiacos del norte de México, en la cual tres niños de Tamaulipas fueron beneficiados, junto a 12 pequeños más.
Así terminó la crónica de este primer gran esfuerzo para sacar con mayor rapidez a cientos de niños cardiópatas de su problema, en palabras textuales del padre de uno de ellos:
“Una vez soñé haber estado en el cielo,
ahí todos éramos iguales, no había
diferencias y el amor fluía de manera
natural entre todos, entre hombres y
mujeres, entre chicos y grandes.
Este (2016) verano mi familia estuvo
ahí… se llama: Cardio Chavitos.
Diego, papá de María Rebeca

