Candidiasis, esa molesta infección frecuente

ANGEL CAMACHO

La candidiasis es una infección provocada por un hongo llamado Candida, principalmente la especie Candida albicans. Este microorganismo forma parte natural de la flora del cuerpo humano y normalmente vive en pequeñas cantidades en zonas como la boca, el intestino, la piel y el área genital sin causar ningún problema.

Sin embargo, cuando las condiciones del organismo cambian y se rompe ese equilibrio natural, el hongo puede multiplicarse en exceso y generar una infección que, aunque generalmente no es grave, sí puede resultar muy molesta y afectar la calidad de vida de quien la padece.

Es importante entender que la candidiasis no siempre está relacionada con falta de higiene, como muchas personas creen. En realidad, puede aparecer por múltiples factores. Uno de los más comunes es el uso prolongado o inadecuado de antibióticos, ya que estos medicamentos eliminan bacterias normales que ayudan a mantener controlado al hongo.

También es frecuente en personas con diabetes mal controlada, porque los niveles altos de glucosa favorecen el crecimiento de Candida. Otras situaciones que aumentan el riesgo son el embarazo, cambios hormonales, estrés constante, cansancio extremo, defensas bajas, obesidad, uso de corticoides o inmunosupresores y enfermedades que debilitan el sistema inmune.

Además, existen factores cotidianos que pueden favorecer su aparición. Permanecer mucho tiempo con ropa húmeda después de hacer ejercicio o nadar, usar ropa interior sintética o demasiado ajustada, sudoración excesiva, poca ventilación en la piel y la humedad constante en pliegues corporales son condiciones ideales para que el hongo crezca. Por eso la candidiasis también puede presentarse con frecuencia en épocas de calor o en personas que sudan mucho.

La forma en que se manifiesta depende de la zona del cuerpo afectada. Cuando aparece en la región genital femenina puede causar comezón intensa, ardor, irritación, inflamación y flujo blanco espeso, acompañado en ocasiones de molestia al orinar o durante las relaciones sexuales.

En los hombres puede producir enrojecimiento, picazón, inflamación del glande y molestias locales. En ambos casos, aunque puede transmitirse por contacto íntimo, no siempre se considera una infección de transmisión sexual, ya que muchas veces aparece por desequilibrios propios del organismo.

Cuando la candidiasis afecta la boca, situación más común en bebés, adultos mayores, personas con prótesis dentales o defensas bajas, pueden observarse placas blancas en la lengua, encías o parte interna de las mejillas, además de dolor, sensación de ardor o dificultad para comer. En la piel suele presentarse en axilas, ingles, debajo de las mamas o entre los dedos, causando enrojecimiento, ardor, comezón y lesiones húmedas o agrietadas.

La prevención es posible y depende en gran medida de hábitos sencillos. Mantener una higiene adecuada, secar muy bien la piel después del baño, especialmente en pliegues, utilizar ropa interior de algodón, evitar prendas demasiado ajustadas y cambiarse rápidamente la ropa sudada o mojada son medidas muy útiles. También es recomendable no automedicarse antibióticos ni usar tratamientos sin indicación médica, ya que esto puede empeorar el problema o hacerlo recurrente.

Otro punto clave es cuidar la salud general. Mantener controlada la diabetes, llevar una alimentación equilibrada, dormir bien, reducir el estrés y acudir a revisiones médicas periódicas fortalece al organismo y disminuye el riesgo de infecciones repetidas. En mujeres con episodios frecuentes, también es importante revisar factores hormonales o el uso de ciertos productos irritantes en la zona íntima.

Aunque la candidiasis suele tratarse fácilmente con medicamentos antimicóticos indicados por personal de salud, no debe ignorarse cuando aparece repetidamente, no mejora o se acompaña de dolor intenso, fiebre o lesiones importantes. En esos casos puede ser señal de otra condición médica que requiere atención.

Desde el punto de vista de la salud pública, informar correctamente sobre la candidiasis ayuda a romper mitos, evitar la automedicación y promover hábitos preventivos. Es una infección común, tratable y generalmente sencilla de controlar cuando se detecta a tiempo. Escuchar al cuerpo y buscar orientación médica sigue siendo la mejor estrategia para mantener una buena salud.

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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.