Memo Prieto: Dos décadas de servicio y activismo social

El Espectador

En el mundo existe una admiración hacia el pueblo mexicano por una particularidad: su solidaridad, es decir, su disposición para ir al encuentro de las personas necesitadas, sobre todo en los momentos más complicados, de mayor necesidad.

Y en este sentido hay una gran diversidad en las formas de ayudar; existen asociaciones civiles sin fines de lucro, organizaciones religiosas, otras de personas que comparten problemas en común y, con las nuevas tecnologías, espacios en redes sociales dedicados al apasionante mundo de altruismo.

Pero también aquellos que deciden hacerlo en silencio, casi desde el anonimato porque solamente los conocen las personas que serán beneficiadas por ellos; así son, sencillos y sin aspavientos. Este es el caso de Guillermo Prieto, que lleva dos décadas haciendo actividades sociales por las personas que lo necesitan.

Y, ¿cómo empezó todo? El Foro TúOpinas está abierto particularmente a conocer este tipo de historias, para que los activistas, sea cual sea la causa que persigan, puedan expresar su sentir sobre lo que hacen y también, si así lo desean, sobre las limitaciones de los gobiernos para atender a quienes ellos auxilian.

2005: EL INICIO

“Iniciamos con el activismo social un sábado 16 de abril del año 2005. Lo que dio pie a esto fue lo que viví en el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) de La Loma, teniendo una situación de salud de mi padre”, así comienza la narración de Prieto Rivera sobre esta “aventura” en el mundo del activismo social.

La penuria vista en vivo y en todo color, así se podría resumir: “En ese momento viví realmente las necesidades de todos aquellos que tienen un paciente en el hospital, ahí me di cuenta de la gran necesidad que impera entre los familiares de los pacientes. Fue como iniciamos, ahí mismo, con el activismo social…

“Me di a la tarea de recaudar víveres, pan, café y, posteriormente, juguetes nuevos y usados en buen estado, así como ropa, calzado, piñatas, dulces y todo aquello que me fueron donando familiares y amigos.”

Y es que, de ayudar a familiares de pacientes en los hospitales de esta Capital, Memo Prieto y muchas personas más que se han unido con el tiempo a su causa dieron más pasos: “Todo esto fue creciendo y nos dimos a la tarea de ir a apoyar en colonias y ejidos cercanos a la capital tamaulipeca”, explica.

POR LOS MÁS NECESITADOS

Al ser cuestionado hacia quién van dirigidas sus acciones sociales, nuestro entrevistado dice que “en lo general a personas con mucha necesidad, ya sean niños, jóvenes o adultos”, es decir, no importan las edades porque en cualquiera de las etapas de la vida las personas pueden caer en este grado de vulnerabilidad.

Pero Memo Prieto no está solo en este camino del activismo social; lo mismo se han unido a su agrupación, que no está formalmente constituida, amigos como familiares, “así como jóvenes universitarios, jóvenes de grupos de la Iglesia católica; todos ellos dan su tiempo sin fines de lucro”, explica para El Espectador.

También agradece que, hasta este momento, en los 20 años de hacer estas acciones altruistas, lo han hecho sin mayores problemas: “gracias a Dios ningún obstáculo ha surgido en este caminar de servicio”.

“VALE LA PENA”

“Yo no tomo esto como un éxito, lo tomo como un servicio a mis hermanos, y claro que vale la pena y ha valido la pena; es una manera de escribir una historia muy bonita y enseñar a las personas que sí se puede ayudar a nuestros hermanos necesitados.”

Así responde Memo Prieto sobre el “éxito” de su tarea en el activismo social, junto al nutrido grupo de jóvenes que lo acompañan y al solicitar su opinión sobre qué lo mueve o si hay otros objetivos que persiga, así responde:

“Mi objetivo personal ha sido y seguirá siendo concientizar a todos mis hermanos de hacer un mundo más humano, donde todos vivamos en paz, en armonía y tengamos una mano siempre para apoyar a los más necesitados y desvalidos.”

–¿Consideras que tu activismo complementa las acciones gubernamentales o vienen a suplir una falla de los gobiernos en los ámbitos que abarcas? –cuestiona El Espectador–.

SIN POLITIZAR…

“Mira, yo siento que en este mundo cada quien debemos poner de nuestra parte para que todo vaya encaminado hacia un mejor país, a tener una mejor sociedad y, más allá de todo, trabajar desde el núcleo familiar para apoyar en el tejido social, que mucho lo requiere.”

Por último, Prieto Rivera deja este mensaje para los lectores de El Espectador, en donde no puede faltar otro don de los activistas sociales natos: el agradecimiento:

“Estoy muy agradecido con Dios por darme la oportunidad de hacer este servicio, asimismo, con todos y cada uno de los que se prestan para que se lleve a cabo todo esto.”

“Y como dice la Madre Teresa de Calcuta: ‘Dar hasta que duela’, y yo pongo esta frase: A Dios rogando y con el mazo dando”.

Así termina de compartir sus experiencias Memo Prieto, que lo mismo es visto en los hospitales cualquier día o noche junto a sus hermanos que van al auxilio de los más necesitados, que en colonias o ejidos con alta pobreza.

Así es él y el grupo que los acompaña, por lo que en El Espectador daremos a conocer cuando esta agrupación de jóvenes de buen corazón realice más actividades sociales. Vale la pena conocer su labor que hoy se expresa en el Foro TúOpinas.