Los ovinos comerciales

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Cuando hablamos de ganadería la mayoría de las personas piensan en ganado vacuno, son pocos los que abren el abanico de posibilidades para incluir en la actividad ganadera a caprinos, porcinos, equinos, aves de corral de engorda y también aves de postura, para producir huevo fresco.

Todo es ganadería, incluyendo la producción de conejos, y en algunas partes del país allá en el sur también hacen ganadería con iguanas, para producir carne de iguana para consumo humano.

Dentro de la actividad ganadera se encuentran los ovinos, mucha gente prefiere llamarles borregos. Son animales considerados pequeños rumiantes, al igual que las vacas, las ovejas tienen varios estómagos para poder digerir toda la vegetación que comen, cuando andan sueltas en el agostadero.

Hay quien produce ovinos de manera «intensiva» dentro de corrales, en un corral se controla con exactitud la ingesta de alimento y la hidratación de cada animal.

Este tipo de granjas intensivas abundan en la zona centro del país, en el bajío, sin embargo en la zona norte del país, sobre todo en terrenos áridos, es común la producción con ovinos a libre pastoreo, en potreros y agostadero naturales, lugares donde estos animalitos tienen que salir a buscar su comida y regresar a buscar agua y seguridad a su corral, en el casco del rancho.

La cría de borregos es una actividad que sigue tomando relevancia ya que muchos ganaderos hoy están observando el mercado, las tendencias, la búsqueda de carne orgánica, esa que es producida en potreros naturales, sin uso de medicamentos y venenos para combatir parásitos externos, como son las garrapatas.

Los ovinos son fáciles de manejar, son animalitos de talla pequeña, en comparación con una vaca, pero al final del día se comportan como vacas en miniatura.

En especies rumiantes, la carga animal en un rancho se mide según la capacidad de vegetación que cada potrero tiene, también influye en este tipo de medida o censo, si el rancho tiene riego, o son potreros de temporal.

Por ejemplo en un rancho donde la carga animal es igual a una vaca por cada hectárea, entonces en 25 hectáreas se podrían tener 24 vacas de 500 kilos cada una, y un toro semental.

En ese mismo rancho, la carga ideal en borregas, sería tomando en cuenta que también son rumiantes y cada borrega pesa en promedio 50 kilos, entonces en ese mismo rancho cada hectárea podrá tener 10 borregas, haciendo números, serían 240 borregas y 10 sementales en esas mismas 25 hectáreas.

Entonces, usando ese mismo ejemplo brota de manera natural la pregunta del millón: ¿Dónde habrá más producción de crías?

Las 25 vacas producirán en promedio 20 crías, en un buen año, es importante tomar en cuenta que la gestación de las vacas tiene un lapso de nueve meses y medio, aproximadamente, y las crías tienen que lactar directamente de la vaca seis meses, técnicamente hablamos de una cosecha de becerros cada 15 meses.

Las borregas producirán por lo menos 240 crías y lo harán cada nueve meses; ojo, son números básicos, sin tomar en cuenta que muchas borregas tienen partos gemelares, en este caso, esas crías serían «extras» a las crías ya proyectadas.

Así pues, la crianza de pequeños rumiantes es, por mucho, más rentable que otras actividades ganaderas; los precios de ganado en pie siguen subiendo y la demanda de carne de cordero no dejará de existir en el mercado local, pero mucho más en el bajío mexicano.

Tan sólo en la zona más importante, que abarca Hidalgo, Guanajuato, Edomex y Ciudad de México, semanalmente se consumen miles de borregos en barbacoa, mismos que por la falta de animales en pie, la falta de carne mexicana de calidad, entran canales congeladas de borregos internacionales, y el mercado tiene que recurrir a ese recurso, para poder cubrir esa demanda cotidiana en sus negocios.

Algo muy parecido ocurre en los grandes restaurantes en el norte del país, donde la demanda de borreguitos de leche para preparar al pastor es infinita.

En algún momento un comprador de cabritos y borreguitos de leche comentó: «en Monterrey, sólo El Rey del Cabrito consume mil 500 animalitos por semana», sólo en Monterrey, vale decirlo, hay más cadenas de restaurantes dedicados al cabrito, sin contar otros estados vecinos como Tamaulipas y Coahuila que también tienen opciones culinarias, y consumen ese manjar para el paladar de los comensales más exigentes.

Hace falta voltear a ver la actividad ganadera en especies rumiantes de talla pequeña, son fáciles de manejar e incluso en un traspatio citadino, de tamaño moderado, es posible hacer ganadería con ovinos y caprinos, en un corral de diez por diez metros es posible tener sin problema alguno un proyecto de 25 ovina/caprinas, y un semental. Y ¿por qué no? , en un futuro poder pensar en la autosuficiencia alimentaria familiar.

¿Faltan programas no? Por mi parte… ¡Es cuanto!