GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Después de la marcha del pasado sábado 15 de noviembre, en la Ciudad de México, el oficialismo trata desesperadamente de mostrar músculo político y quieren hacer otra marcha para intentar tapar el sol con un dedo, y lo digo amable lector de una manera literal.
Lamentablemente para nuestras autoridades en México es más importante demostrar músculo político que solucionar todos los problemas, que llevan siete años, producto de la estupidez y necedad bolivariana, tratando en todo momento de destruir toda institución pública autónoma que hoy le resulta incómoda, para seguir con su narrativa bananera, mal en su actuar, en su opaco manejo de las finanzas públicas nacionales.
No es un secreto que cada uno de los fideicomisos que fueron creados en el pasado, única y exclusivamente para estabilizar la economía en momentos difíciles, para usarse en tiempos de vacas flacas, de un plumazo oficial fueron esfumados, desaparecidos por la narrativa bananera.
Está demás decir que una maniobra así, de esa naturaleza, hace diez años, cuando ellos (las estrellas bolivarianas de cuarta) eran opositores, hubiese sido motivo de huelgas de hambre, cierres de vialidades importantes, como avenida Reforma (¿se acuerda amable lector?). Hubieran derramado tantas lágrimas que las presas y embalses nacionales hubiesen colapsado por exceso de humedad.
Ah, pero como los que están endeudando al país de manera brutal, quienes se agandallaron todos los fideicomisos y además se hicieron millonarios en esa maniobra o maroma, son los mismos que se gastan todos los días, del 2019 al día de hoy, más de cuatro mil millones de pesos, de más, extras del gasto público corriente, son ellos y nadie más que ellos.
Entonces para los amantes de Bolívar, en su estupidizada y brillante narrativa azteca, el hecho de despilfarrar dinero público se debe aplaudir, y está muy bien, es casi perfecto.
Hablan desde un lugar lleno de privilegios, mienten de lo bien que supuestamente va todo en el país, incluyendo la seguridad, la salud y educación; caray, aparte de marranos son trompudos, hablan de la no represión, del respeto a otras ideologías, pero en su actuar, claramente está, dejan mucho que desear.
El sábado, durante la marcha, quedó muy claro que los tiempos electorales en México se están adelantando, y como van las cosas se esperan malos resultados para el partido oficial y su coalición bolivariana.
La ciudadanía está cansada de las mismas excusas, de las mismas falacias desde La Mañanera para intentar justificar su propio desastre económico, político y social.
Desde 2019 los oficialistas le entregaron la soberanía completa del país a un grupo de terroristas aztecas y extranjeros, que siembran diariamente el miedo, pues resulta casi imposible, a cualquier hora del día, circular por todas las carreteras estatales y nacionales del país.
Claro, desde una camioneta blindada y con equipo de seguridad a disposición, pagados desde el erario público, es imposible saber lo que pasa realmente en el país, menos si se la pasan viajando, igual que como viajaban aquellos que tanto criticaron antes cuando fueron opositores: hoy viajan en helicópteros, y aviones de las fuerzas armadas, al más puro estilo fifí, pero obviamente fifí de cuarta, no llegan a más.
El sábado quedó demostrado, que el Estado mexicano está jugando muy sucio a la hora de reprimir a las manifestaciones ciudadanas auténticas, genuinas, ajenas a sus mentiras y también a su financiamiento público.
¿Será por eso que Claudia (con «a»), no quiere correr ningún tipo de riesgo a la hora de la inauguración del mundial de futbol el próximo año en tierra Azteca?
Dicen los que saben que desde la oficina más importante del Palacio Nacional están consumiendo cantidades industriales de Kaocpetate a manera preventiva, pues no saben y pueden justificar, que en un evento del tamaño de una inauguración de una Copa Mundial de Futbol sea despreciado por la máxima autoridad en el país sede.
También dicen que por las noches revive el fantasma de aquella silbatinga monumental, en tiempos de Miguel de la Madrid Hurtado en la inauguración de la Copa Mundial de 1986, y ese capítulo forma parte de las pesadillas recurrentes en quienes hoy toman decisiones que afectan a todo el país.
Así pues para no arriesgarse en la revocación de mandato venidera, los estrategas oficiales prefieren regalar el boleto de la señora a una pequeña niña, para evitar que la dama sea exhibida de cuerpo entero, a nivel internacional, pues saben que la realidad es algo muy diferente a la narrativa oficial, misma que manejan desde hace más de siete años.
Dicen que no es miedo, es simplemente terror y no se ría por favor amable lector, nada más para que vean que nada, absolutamente nada, es casualidad.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
