ANGEL CAMACHO
- Una amenaza poco conocida, pero frecuente
En la presente semana se dio a conocer que, durante septiembre, en Tamaulipas se registraron un total de 56 casos de virus Coxsackie, causante de la enfermedad conocida como “mano-pie-boca”, principalmente en niños menores de cinco años que asisten a guarderías y centros de desarrollo infantil.
Lo cual en padre primerizos causo pánico, sin embargo, no hay de qué preocuparse ya que, aunque es altamente contagioso, no representa un riesgo grave para la salud.
Aquí se los explico brevemente. El virus Coxsackie, perteneciente a la familia de los enterovirus, circula de manera habitual en distintas regiones del mundo, incluyendo México y Tamaulipas, donde se han registrado brotes en comunidades escolares y guarderías.
Aunque no siempre es ampliamente difundido en los medios, este virus es responsable de diversas infecciones en la población infantil, siendo la enfermedad mano-pie-boca la manifestación más común.
En México, los cuadros clínicos más frecuentes asociados al virus Coxsackie incluyen fiebre, dolor de garganta, erupciones en la piel y lesiones dolorosas en boca y encías. Estos síntomas suelen aparecer en niños menores de diez años, aunque también se han reportado casos en adultos. La enfermedad, en la mayoría de los casos, es autolimitada y desaparece en aproximadamente una semana.
Sin embargo, en situaciones poco frecuentes, el virus puede provocar complicaciones más graves como meningitis viral, encefalitis o miocarditis, lo que convierte a la vigilancia epidemiológica en una herramienta clave para la detección temprana de brotes.
El contagio ocurre principalmente por contacto directo con secreciones respiratorias, saliva, heces o superficies contaminadas. Esto explica por qué suele presentarse en guarderías y escuelas, donde la convivencia cercana facilita la transmisión.
Las autoridades de salud en México y específicamente en Tamaulipas, recomiendan reforzar medidas básicas de prevención, como el lavado frecuente de manos, la desinfección de superficies y evitar el contacto cercano con personas infectadas. Aunque no existe una vacuna específica contra el virus Coxsackie, la prevención y la higiene siguen siendo las mejores herramientas para reducir el riesgo de contagio.
En los últimos años, los servicios de salud han reportado un incremento de casos durante los meses cálidos, coincidiendo con la mayor circulación de enterovirus. Esto subraya la importancia de la vigilancia epidemiológica y la información a la población para actuar con rapidez frente a posibles brotes.
El virus Coxsackie, aunque generalmente leve, representa un desafío para la salud pública en México, sobre todo en la infancia, y debe considerarse dentro de las estrategias preventivas escolares y comunitarias.
Si les gustó la nota y les pareció interesante, los invito a compartirla en sus redes sociales. Me pueden leer la próxima semana, para más consejos A tu Salud.
Y recuerden amigos, en Salud Pública “Es mejor prevenir… que curar”.
