GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Salió «don Andy» a tratar de explicar en una carta su razón para viajar a Japón, lo agobiado y cansado que se siente, solo por llevar el peso en su espalda de todo un movimiento de lucha y patriotismo.
No se ría usted amable lector, no es chiste, así lo redactó «la joya organizacional» de Morena; es una carta donde el júnior de Macuspana «venido a más» le explica a «su pueblo» el porqué de las cosas, también aprovechó para acusar a sus adversarios de mandar «casi casi» un equipo de espionaje opositor, única y exclusivamente para saber lo que semejante holgazán hace todos los días. ¡Caray! Hasta dónde llegamos con esta «gente».
No quiero ser gacho en mi redacción, pero… ¿De qué adversarios habla este tipejo? En qué momento de borrachera estamos donde un simple mortal, chiflado y empoderado, se cree dueño de un movimiento, fundador por el otro inútil a la patria fundó, en el cual, por cierto, el chamaco hizo prácticamente nada.
Ojo, está bien que se llame como el otro brillante tipejo vende espejos, hoy millonario por cierto, magnate de bienes raíces en islas caribeñas, pero regresando al tuétano del tema, está bien que se llame igual que «Papi», pero… ¿En qué momento le heredaron el país completo al júnior con corazón de cacahuate japonés?
Ojalá y muestre los comprobantes de pago en su viaje, pues aunque aún no lo entiende el brillante Andy, resulta que sí es un servidor público ya que trabaja en un partido político, financiado con dinero público, y además el área donde el bribón firma papeles es la Secretaría de Organización, donde por cierto maneja a su antojo un presupuesto anual de dos mil 500 millones de pedorros pesos; ¿una bicoca, verdad?, entonces manejando todo eso el chamaco cree que no debe de rendirle cuentas a nadie.
Caray, tal parece que se le fue la señal de Wi-Fi o no llega la irrigación sanguínea a la parte alta del cuerpo, porque es fácil entender el fondo del asunto, cuando la gente vive encerrada en una pequeña burbuja de felicidad y poder se les olvidan algunos detalles, como por ejemplo, los boletos de avión.
Sería bueno saber cuánto costaron y quién los pagó, nada más para que «el pueblo» confirme que bajo ninguna circunstancia esos boletos fueron pagados por algún contratista agradecido, o por el Comité Ejecutivo del partidazo, tan fácil que es mostrar los comprobantes, boletos, de avión, hotel y alimentos.
¿Por qué no lo hacen? Sería muy lamentable que la ciudadanía mexicana se enterara que en esas fechas, en que el júnior viajó a Japón, no hay boleto comprado a su nombre en las aerolíneas que vuelan para allá.
¿Entonces? A poco es verdad lo que circula en las redes sociales, donde aseguran que viajaron en un avión de color verde militar; sería aún más lamentable. Tan fácil que es presentar los comprobantes, ¿verdad? El tema dará mucho más.
Así se las gastan en el oficialismo, con tal de que la ciudadanía mexicana deje de hablar de temas escabrosos, como la vinculación del clan Tabasco y el Sr. Bermúdez.
Ni modo, como en aquellos tiempos en el coliseo de Roma, entretenimiento para el pueblo, nada absolutamente nada ha cambiado, y desde aquellos tiempos.
¿Como para cuándo?
Para la atención de los jóvenes y de los adultos mayores hace falta oficinas especializadas, como muchas cosas en este país, como para seguir despilfarrando recursos (que no hay) y todo para mantener un organigrama completo de funcionarios, incluyendo sueldos, compensaciones y más, en una secretaría «de ornato» y lamentablemente sin resultados que presumir.
La violencia contra las damas en este país sigue al alza, entonces dónde está la diferencia que había apenas la administración pasada, sin una secretaría «especializada» en damas.
Que quede bien claro, estoy a favor de que exista una oficina encargada y responsable de los asuntos relacionados con las damas mexicanas, pero también debería haber otra oficina encargada de la violencia y desaparición de niñas y niños menores de edad.
También otra oficina de asuntos exclusivos para adultos mayores.
Para hacer eso no se ocupa crear de la nada una secretaría de estado, engordando más la nómina gubernamental, cuando se supone estamos en plena austeridad.
Tal parece que estamos en planetas diferentes y hoy quieren justificar, miles de millones de pesos que se gastan en una nueva secretaría.
Ni modo, ante un ente sin sentido, de ornato y que demás cuesta un dineral tenerlo funcionando, lo mínimo que se les exige son resultados, no pueden ir por la vida «como pateando un bote», enchufados en la nómina y en los excesos de la casta, sin marcar una diferencia en la estadística de violencia.
Las cuotas políticas siempre han existido, pero montarle a doña Citlali una secretaría completa, con todos los enormes gastos que ello representa, avión, camionetas blindadas, choferes, bla, bla, bla, son miles de millones de pesos (que no hay) ¿Sólo para llenar vacíos existenciales? Mal, muy mal, por eso jamás les va a alcanzar el presupuesto.
Anecdotario
Hace apenas unos días me chuté una discusión en una mesa contigua, apenas a unos metros, de dónde esperaba mi desayuno.
Eran un par de damitas, muy jóvenes, de aproximadamente 18 años, hablaban con un chavo sobre «el patriarcado» y todo el tema feminista, el mismo que domina la narrativa en algunos grupos, lo cual es muy respetable.
Bien, ellas hablaron, mencionaron la opresión, el patriarcado, los usos y costumbres machistas, mucho y bien, sobre lo mismo.
Me llamó la atención que el muchacho las dejó hablar y desahogarse, pero cuando tocó su turno tranquilamente les contestó con una pregunta:
«Haber chicas, escuchen bien lo que les voy a preguntar, díganme por favor una cosa, que la ley a mí, como hombre me permite, y a ustedes por ser mujeres no.”
No se ría usted amable lector, así me quedé yo también, esperando una sola respuesta.
Después de un silencio que se tornó algo incómodo, el muchacho se puso de pie, y les dijo en tono de broma y burla, me lo pueden mandar por WhatsApp, seguido de varios insultos y gritos de las damitas.
¿Verdad que no está fácil? La neta no.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
