ANGEL CAMACHO
En una reciente plática de pasillo con un buen amigo médico especialista en epidemiologia, de un importante hospital de la ciudad, salió a relucir el tema del uso indiscriminado de antibióticos por parte la población en general y, lo que resulta aún más preocupante, incluso entre algunos médicos recién egresados.
Por lo anterior, el día de hoy les comparto la visión de esta amenaza silenciosa, desde la óptica de la salud pública.
La resistencia antimicrobiana se perfila como una de las amenazas más graves para la salud pública global. Este fenómeno ocurre cuando microorganismos, como bacterias, virus, hongos y parásitos, desarrollan mecanismos que les permiten sobrevivir a los tratamientos antimicrobianos, volviendo ineficaces medicamentos esenciales, como los antibióticos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la resistencia antimicrobiana podría causar la muerte de hasta diez millones de personas al año para 2050 si no se toman medidas urgentes. En el caso de México, especialistas del sector salud han alertado sobre el incremento de infecciones resistentes a múltiples antibióticos, lo que complica tratamientos y eleva los costos hospitalarios.
Uno de los factores principales detrás de esta crisis es el uso inadecuado de antibióticos: automedicación, interrupción de tratamientos, prescripción innecesaria e incluso el uso masivo en ganadería y agricultura.
Estas prácticas favorecen la evolución de microorganismos resistentes, lo que pone en riesgo la eficacia de intervenciones médicas, como cirugías, tratamientos para cáncer o el manejo de enfermedades crónicas.
- Consecuencias de la resistencia antimicrobiana:
- Mayor duración de enfermedades infecciosas.
- Tratamientos menos eficaces o inexistentes.
- Aumento en la tasa de mortalidad por infecciones comunes.
- Saturación del sistema de salud por hospitalizaciones prolongadas.
Al respecto, la Organización Mundial de la Salud advirtió:
“La resistencia a los antimicrobianos está creciendo de forma alarmante. Estamos viendo casos de pacientes con infecciones que ya no responden a ningún antibiótico de primera línea. Si no actuamos ahora, con responsabilidad y conciencia, podríamos volver a una era donde una simple infección podría ser mortal.”
Frente a este panorama, autoridades sanitarias y expertos en salud pública hacen un llamado urgente a la ciudadanía, para tomar conciencia sobre el uso responsable de los antibióticos. Entre las recomendaciones destacan:
- No automedicarse ni compartir medicamentos.
- Utilizar antibióticos únicamente bajo prescripción médica.
- Seguir el tratamiento completo, aunque los síntomas desaparezcan.
- Promover la vacunación y medidas de higiene para prevenir infecciones.
- A los médicos, solo prescribir antibióticos cuando sea estrictamente necesario.
Asimismo, se enfatiza la importancia de implementar políticas que regulen el uso de antibióticos en la producción de alimentos y fomentar la investigación en nuevos tratamientos y alternativas terapéuticas.
La resistencia antimicrobiana no es un problema futuro, es una realidad presente. Sólo con una respuesta coordinada entre sociedad, autoridades y personal de salud, será posible contener esta amenaza silenciosa que avanza sin freno.
Si les gustó la nota y les pareció interesante, los invito a compartirla en sus redes sociales. Me pueden leer la próxima semana, para más consejos A tu Salud.
Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
