¿Cómo prevenir el infarto agudo al miocardio?

ANGEL CAMACHO

El infarto agudo al miocardio, conocido como ataque al corazón, es una de las principales causas de muerte en México y en el mundo. Aunque se trata de una emergencia médica grave, la buena noticia es que en muchos casos puede prevenirse con cambios en el estilo de vida y un control adecuado de los factores de riesgo.

Ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del músculo cardíaco se interrumpe repentinamente, lo que provoca daño en el corazón. Esta obstrucción suele ser causada por una acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias que forman una placa en las arterias coronarias. Si la placa se rompe puede formar un coágulo que bloquea el paso de la sangre.

Factores de riesgo

Los principales factores que aumentan el riesgo de sufrir un infarto son bien conocidos y, en su mayoría, pueden ser controlados o evitados:

  • Presión arterial alta (hipertensión)
  • Niveles elevados de colesterol
  • Diabetes
  • Tabaquismo
  • Obesidad o sobrepeso
  • Estrés crónico
  • Falta de actividad física
  • Dieta poco saludable
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares

¿Podemos prevenir un infarto?

La prevención del infarto requiere la combinación de acciones personales y colectivas. Aquí algunas estrategias clave:

1. Alimentación saludable

Consumir una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales, pescado y grasas saludables (como el aceite de oliva). Evitar alimentos procesados, azúcares refinados, sal en exceso y grasas saturadas o trans.

2. Actividad física regular

Realizar al menos 30 minutos de ejercicio moderado, como caminar, nadar o andar en bicicleta, la mayoría de los días de la semana ayuda a fortalecer el corazón y controlar el peso, la presión arterial y el colesterol.

3. Evitar el tabaco

Fumar daña los vasos sanguíneos, aumenta la presión arterial y reduce el oxígeno en la sangre. Dejar de fumar es una de las decisiones más importantes para proteger el corazón.

4. Controlar el estrés

El estrés crónico puede desencadenar comportamientos poco saludables (como fumar o comer en exceso) y aumentar el riesgo cardiovascular. Practicar técnicas de relajación como la respiración profunda, meditación o yoga puede ayudar.

5. Chequeos médicos regulares

Es fundamental controlar la presión arterial, los niveles de glucosa y colesterol con revisiones periódicas. La detección temprana permite tomar medidas antes de que surjan complicaciones.

6. Dormir bien

Dormir entre siete y ocho horas cada noche ayuda al cuerpo a recuperarse y reduce el riesgo de hipertensión, obesidad y diabetes, factores que afectan directamente al corazón.

La prevención empieza hoy

Cuidar el corazón no requiere grandes sacrificios, sino compromisos diarios con nuestra salud. Adoptar hábitos más saludables puede marcar la diferencia entre vivir con bienestar o enfrentar un evento cardíaco grave. El infarto agudo al miocardio no es inevitable. Prevenirlo está en nuestras manos y en las decisiones que tomamos cada día.

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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.