Para que la cuña apriete…

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Las traiciones dentro del partidazo oficial se han dejado sentir en las últimas semanas, tal parece que las tribus políticas dentro del «movimiento» y sus cabezas no pueden ponerse de acuerdo,

Uno de esos grupos políticos representado por Adán Augusto, quien busca a producto de gallina imponer a una simpática damita de nombre Andrea Chávez, también senadora de la República, y quien desde hace algunos meses, y desde la pasada legislatura, donde se desempeñó como diputada federal, hace abierta y descarada campaña política adelantada, en busca de la gubernatura de su natal Chihuahua,

Parece que a algunas tribus de Morena se les olvidó aquellos días en que exigían respeto a los tiempos electorales y la «transparencia» en los recursos públicos,

La simpática damita trae traficando en ruta, por todo el estado, nada más ni nada menos que cuatro unidades médicas móviles, con lo necesario para que todos los pacientes que se atiendan diariamente tengan suficiencia en medicamentos y todo el equipo para estudios, análisis, ultrasonidos, etc.

Esto es para aplaudirse, en cualquier otro enfoque, momento y lugar.

Resulta pues que la simpática legisladora y protegida de Adán Augusto, Andrea Chávez, votó para recortar el gasto en salud a nivel federal y, además, castigó también a su natal estado con esos mismos recortes al presupuesto y en varios rubros importantes.

Pero ella es tan buena persona, promueve esas unidades médicas particulares sin costo para la ciudadanía,

En mi rancho les dicen doble cara.

Pues, por un lado, en su trabajo legislativo, golpea las finanzas públicas del sector salud oficial y por otro lado regala de manera inexplicable el mismo servicio a la población, no sin antes tomar los datos de cada paciente y familiares, credencial de elector, fotografía. ¿Algún interés?

Y para cerrar con broche de oro, en cada unidad médica móvil tiene tatuada la imagen de la misma senadora en mención, para que no quede duda quién manda el beneficio.

Inmediatamente después de saber cuánto cuesta la renta de cada unidad médica móvil mensual (diez millones de pesos por cuatro unidades, lo que nos da un total de 40 millones al mes), vino a mi cabeza la pregunta obligada.

¿Qué hubiera pasado si eso mismo hubiese ocurrido en tiempos políticos, allá por el año 2000?

¿Verdad que no es lo mismo ser borracho que cantinero?

Se llama doble moral.

Las estrellas del presente, por un lado, hablan pestes de los corruptos del pasado, cuando les escurre sangre de la boca, con pedazos de lengua, en su actuar.

Por un lado, una parte de Morena, sus bases, siguen firmes con el discurso de no robar, no mentir y no traicionar.

Pero, por otro lado, vemos tristes escenas de corrupción, mentira e hipocresía.

Olvidaron todo aquello que antes aborrecían.

Otro ejemplo, Pablo Gómez, quien hoy se fotografía abrazado de los mandos militares, come con ellos y usa la UIF para beneficiarse del presupuesto y, además, perseguir opositores al discurso oficial.

Este señor, en lugar de hacer su trabajo, perseguir corruptos y criminales del presente, da pena en su actuar,

¿Dónde quedó aquel líder estudiantil del 68?

Exacto, entregado a las mieles del presupuesto oficial.

Qué lamentable caso y hay muchos igualitos.

Son tan predecibles, que solitos y sin necesidad de una oposición tan organizada, entre los mismos grupos afines a la marca de moda se darán con todo, para agandallarse las candidaturas en los próximos ejercicios electorales del país; se van a dar con todo.

Nada más que quede bien claro, si hoy estamos hablando de la simpática legisladora Chávez, del clan de Adán Augusto, es porque alguien así lo decidió, dentro del mismo circo político nacional.

Así se las gastan en el partido de moda, sacrifican «peones del ajedrez político» para cambiar la narrativa oficial y tratar de esconder el tema del rancho en Jalisco.

Las cosas no pasan por que sí, algunas tribus dentro del movimiento no entienden que hoy existe otra persona con quien tienen que hablar, hacer política.

México no es propiedad de una monarquía o de una secta.

El Poder Ejecutivo dura seis años y son suficientes para hacer las cosas bien, regular o mal.

Se tardan exactamente lo mismo, entonces hay que hacer las cosas bien, y si no me creen, nada más vean hoy a Chihuahua.

«Para que la cuña apriete, siempre será del mismo palo.»

Ensalada Política

Ya empiezan a circular nombres de los probables protagonistas en el próximo escenario legislativo local.

Algunos legisladores serán reelegidos por el pueblo, pero en otros casos veremos nuevos perfiles, buscando un escaño para representar a los ciudadanos tamaulipecos.

Para Ciudad Victoria algunas antenas apuntan a no perder de vista al actual secretario del Ayuntamiento capitalino, Hugo Reséndez Silva.

Con un pasado priista, al igual que el actual presidente municipal, Lalo Gattás, Reséndez es quien maneja la política interna en Ciudad Victoria, acuerda con los grupos y líderes sociales, mismos que cotidianamente llegan al Palacio Municipal en busca de ser escuchados, de recibir orientación, sobre alguna petición; Hugo Reséndez le sabe al tema y le sabe bien.

Por el lado priista hay perfiles con mucho trabajo en territorio, gente muy humanista, más con los que menos tienen, tienen años en actividad política social y sería una gran candidata, la licenciada Janeth Garza Vázquez, por cualquier distrito capitalino.

Por Movimiento Ciudadano suena fuerte Daniel González Tirado, quien ya fue regidor en la capital, tiene arraigo y territorio recorrido, además de ser un reconocido empresario del calzado, en la capital tamaulipeca.

Otro nombre que suena para una curul en el Poder Legislativo local es nuestro amigo y cantante capitalino, Rafael Anaya Calzada.

Hace apenas unos años fue titular de la Dirección de Cultura en Ciudad Victoria.

Seguiremos al pendiente, habrá más perfiles, es indispensable que al igual tengan tacto social y conozcan la problemática tamaulipeca.

Que sea gente buena y bien intencionada, que conozcan a sus representados y el territorio.

Los legisladores «banqueteros» no funcionan en la práctica.

Y que conste que no lo digo yo.

Por mi parte… ¡Es cuanto!