Reflexiones sobre la Navidad

DIEGO LÓPEZ BERNAL

A unas cuantas horas de celebrar la Navidad volvemos a reflexionar sobre lo que está convertida esta festividad anual, la más grande del año, desde los muchos enfoques que nos podemos plantear. Cada año nos sucede esto de reflexionar sobre la Navidad.

El primer enfoque que nos salta siempre, desde El Buen Fin y el “Black Friday”, es el del consumismo, pues no deja de sorprendernos cómo la Navidad mueve a tantas personas a hacer compras y más compras. En no pocos casos el consumismo afecta la salud, y no solo la financiera.

No deja de ser increíble para este simple espectador cómo la mayoría de las personas se vuelcan a los centros comerciales y todo tipo de negocios para dejar muchísimo dinero, lo cual nos lleva a reflexionar que por eso es la fiesta más grande del año.

Y es que no hay empresa que se quiera quedar fuera del festín de aguinaldos y sueldos que corre a raudales en todos lados, desde las tiendas que venden cualquier tipo de artículos para regalar hasta los proveedores de alimentos para preparar las cenas de Nochebuena. Hay de todo para gastar en estas fechas.

La oferta no nada más incluye juguetes o regalos para personas adultas, ya que también abarca todos los gustos, como ropa, adornos, manualidades, artesanías, bebidas alcohólicas y, por supuesto, los servicios de temporada, enfocándose mucho en la comida y la bebida.

A nadie espanta este fenómeno consumista que nos bombardea sin misericordia alguna con publicidad hasta por debajo de las piedras. Ahora lo percibimos más nítidamente con la telefonía móvil, el rey de la mercadotecnia que nos vende todo, literalmente.

ENFOQUE POLÍTICO

Y para hacer un buen uso de este espacio en el Foro Político de El Espectador podemos también observar este enfoque sobre la Navidad. Comencemos por los gobiernos y en verdad valoramos a aquellos que invierten recursos públicos para generar opciones de entretenimiento familiar en esta temporada.

Tal vez para muchas personas no es necesario gastar dinero en adornar plazas, organizar festivales, desfiles, iluminar calles y fachadas, pero creemos que para las mayorías es una buena inversión, porque tiene un alto sentido social. Lo vemos cada año en las familias que acuden a disfrutar de estas actividades de sano esparcimiento.

Sin embargo, prepárense amigos espectadores porque ya comenzó el bombardeo de los políticos oportunistas con sus mensajes de Navidad. Esos sí molestan en serio porque la mayoría no recuerda a la población salvo en este tipo de ocasiones.

Alentados tal vez por este consumismo infame decembrino, muchos malos políticos se quieren sumar a la ola para aumentar seguidores en sus redes sociales, acciones que reprobamos de manera tajante porque atentan contra la inteligencia de los ciudadanos. Eso no es política, eso es mostrar la miseria humana.

HECHO ESTÁ…

El enfoque que no pretendemos perder de vista jamás es el significado real de la Navidad. Es aprovechar la invitación que nos hacen los guías religiosos para detenernos y reflexionar sobre si en verdad valoramos que el Hombre más importante de todos los tiempos nació hace poco más de dos milenios, para regalarnos lo mejor a lo que podemos aspirar.

Invitamos a nuestros lectores a abrir mente y corazón al mensaje que nos dejó el Hijo del Hombre, el cual conocimos en los 33 años posteriores a su nacimiento y hasta su muerte. Ese mensaje llegará al creer con verdadera fe que nació para tener la opción de la salvación y…

Mientras tanto, intentaremos disfrutar de la sana convivencia que nos regalan las fiestas decembrinas. Por lo pronto hoy deseamos felices fiestas a todos aquellos que se han aventurado a seguirnos en este portal que continúa como fiel espectador de lo que sucede en la infinidad de foros que nos obsequia la vida.

Pásenlo bonito, pero no dejen de ser buenos espectadores en los escenarios públicos en estas fechas de relajamiento. Hasta mañana, Dios mediante.