La importancia del valor maternal sobre cualquier pedigree en ganado bovino

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Es común adquirir un semental vacuno en ferias y subastas por todo el norte del país

Hace apenas unos días en la Feria Tamaulipas 2024 se pudieron observar lotes de muchos grupos raciales en ganado bovino y algunas otras especies más como ovinos y caprinos.

¿Por qué no adquirir un semental ahí? Los sementales finalizados o adultos son lo más común en ese tipo de eventos, lo que nadie te dice es lo difícil que será adaptarlo a su nueva casa.

Empezando por el principio, como debe de ser, el semental debería ser lo más joven posible, para que de esa misma juventud sus defensas en el sistema inmunológico hagan lo que deben hacer: proteger al semental de enfermedades y entornos difíciles, donde por cierto un animal de pedigree jamás ha estado.

Un semental de pedigree tiene comida a voluntad o libre acceso en un comedero 24/7, algo muy grave para cualquier entorno común y corriente.

¿Quién evalúa esto? Las autoridades encargadas de estos animales evalúan todo, menos lo importante, como lo es su sistema inmune y rusticidad.

Son contados los ranchos que manejan ganado de pedigree sin suplementos, pero si los hay aplausos para ellos.

Son cosas que se deben tomar en cuenta a la hora de una decisión tan trascendental, para un hato ganadero que requiere de resultados, en crías.

Un semental funciona o no y tan tan.

VALOR MATERNAL

El valor maternal solo se conocerá al ver el becerro mamar de la vaca, cualquier otro dato o papel es inútil e irrelevante, falso.

Es fundamental que la vaca madre del prospecto debe mantener buena condición corporal, aún con la cría al pie, algo diferente a esto no se pude considerar genética.

Si no hay acceso a ver las vacas con crías entonces no es genética positiva para un hato comercial que busca genética,

Para el vendedor de pedigree: es lamentable ver cómo algunos pedigreestas producen becerros en serie, así como si todos fueran buenos, como tortillas en una tortillería, sólo por tener una estampa, color y papeles en progenitores.

No señor, un becerro será prospecto a semental solamente conociendo su valor materno real.

Cualquier cosa que diga un registro, es erróneo y falso, ya que la mayoría de los criadores de pedigree usan alimento todo el año y para todo el hato, toneladas.

Así que un dato tan importante como es peso al destete, o peso al año en un registro, son en base a mucho suplemento y alimento: Falso. Eso aquí y en cualquier otro país es todo, menos genética.

Son problemas para cualquier hato comercial, muchos problemas

Lamentable que usen y abusen de ivermectina, baños, vitaminas, núcleos y más.

Esa genética no funcionó ayer, no funciona hoy y no funcionará mañana, eso está garantizado.

Un toro debe parecerlo, no debe parecer un hipopótamo o elefante disfrazado de toro. ¡No! Un toro debe ser moderado y balanceado.

Insisto, sin valor maternal no hay avance genético.

Usar «el librito» como una guía en la crianza de ganado es lo peor que puede hacer un ganadero comercial.

Más cuando sabes… ¿Quién escribió el librito?

LA REFLEXIÓN

Si un ganado fino requiere de ayuda o apoyo para poder sobrevivir en un rancho comercial mándelo al rastro, no sirve y no servirá, así sea hijo del toro «Juan Camaney». Si no hay valor maternal… ¡Al rastro!

Tristemente. pero en toros «finos» son mayoría quienes abusan de alimento y núcleos; vender toros así es mandarlos a morir, para después cobrarlos en la aseguradora.

Lamentablemente también eso es negocio, para algunos.

No pedimos mucho, sólo honestidad, seriedad y calidad en los toretes.

Las cuatro reglas para criar ganado comercial positivamente son:

  • No usar sementales con pedigrees maquillados.
  • Buscar valor maternal a la hora de seleccionar un semental desde becerro.
  • Rusticidad, pelo corto.
  • Bajo peso al nacimiento real, crías de no más de 30 kilos al parto medidos desde el corral, no usar un pedigree maquillado como referencia.

Con esos cuatro simples puntos es bien fácil criar ganado comercial, sin depender de una forrajera.

Por mi parte… ¡Es cuánto!