ANGEL CAMACHO
- Mi reconocimiento para esta gran institución de salud pública
En momentos difíciles, cuando la salud de un ser querido se convierte en nuestra mayor preocupación, recibir una atención médica digna, oportuna y humana hace una enorme diferencia.
Hoy quiero compartir mi experiencia y expresar públicamente mi agradecimiento al personal del Hospital General de Zona con Medicina Familiar Número Uno del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por la atención que han brindado a mi madre.
Como familiar de una paciente he tenido la oportunidad de constatar que todo lo que mi madre ha necesitado y requerido para su atención ha estado disponible y en existencia, lo cual representa una gran tranquilidad en momentos de incertidumbre y preocupación.
Contar con los recursos necesarios para atenderla, así como con personal dispuesto a realizar su trabajo con responsabilidad y profesionalismo, merece ser reconocido.
Quiero destacar, de manera especial, el trato amable, respetuoso y profesional de todo el personal que ha participado en su atención. Desde los camilleros, quienes con su labor facilitan el traslado y cuidado de los pacientes; las enfermeras y enfermeros, cuya dedicación es fundamental durante la estancia hospitalaria; las trabajadoras sociales, que orientan y acompañan a las familias; hasta los médicos y especialistas, que ponen sus conocimientos y experiencia al servicio de quienes más lo necesitan.
Cada uno, desde su función, ha contribuido a que mi madre reciba una atención que merece mi más sincero reconocimiento.
Es cierto que, cuando se habla de los servicios de salud, con frecuencia escuchamos señalamientos sobre carencias, dificultades operativas y áreas de oportunidad. Son realidades que deben atenderse y que no se pueden ignorar.
Sin embargo, también es importante reconocer las experiencias positivas, dar voz a quienes hemos recibido una atención satisfactoria y valorar el esfuerzo de quienes, todos los días, trabajan para cuidar la salud de la población.
No se trata de afirmar que todo es perfecto ni de desconocer los retos que enfrenta el sistema de salud. Se trata de reconocer que, cuando las cosas se hacen bien, también hay que decirlo. Porque detrás de cada atención médica hay personas que cumplen con una responsabilidad enorme y que, con su trato humano, su conocimiento y su compromiso, pueden hacer más llevadero uno de los momentos más difíciles para cualquier familia.
En mi experiencia, el personal del HGZ y MF Número Uno del IMSS ha demostrado que la calidad de la atención no depende únicamente de los procedimientos médicos o de contar con los insumos necesarios, sino también de la empatía, el respeto, la disposición para ayudar y la sensibilidad con la que se trata a cada paciente.
A todas y todos los que han atendido a mi madre, mi más profundo agradecimiento.
Su trabajo merece ser visibilizado y reconocido. Cada palabra amable, cada cuidado oportuno y cada muestra de profesionalismo tienen un valor incalculable para quienes, desde el otro lado, vivimos con preocupación la enfermedad de un ser querido.
Hoy, más allá de cualquier comentario o percepción sobre las instituciones de salud, quiero compartir lo que me ha tocado vivir y reconocer públicamente una atención que ha estado a la altura de lo que una familia espera cuando confía el cuidado de uno de sus integrantes a una institución médica.
Porque también es justo hablar de lo que funciona, agradecer a quienes cumplen con su deber y reconocer a quienes, con su trabajo cotidiano, honran la vocación de servicio.
Gracias al personal del HGZ y MF Número Uno del IMSS por cuidar de mi madre con profesionalismo, respeto y calidad humana. Su labor importa, su esfuerzo merece reconocimiento y su compromiso deja huella en las familias que tenemos la fortuna de recibir una atención como esta.
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Me pueden leer el próximo sábado para más consejos A tu Salud.
Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
