Brucelosis, enfermedad que puede llegar a tu mesa

ANGEL CAMACHO

La brucelosis es una enfermedad infecciosa causada por bacterias del género Brucella. También es conocida como fiebre de Malta o fiebre ondulante y puede transmitirse de los animales a las personas, por lo que se considera una zoonosis.

Aunque muchas personas desconocen esta enfermedad, su prevención es sencilla y comienza con algo muy importante: consumir leche y productos lácteos pasteurizados.

¿Cómo se contagia?

Una de las principales formas de contagio es el consumo de leche bronca o productos elaborados con leche no pasteurizada, como algunos quesos frescos, crema o yogurt.

También puede transmitirse mediante:

  • Contacto directo con animales infectados.
  • Contacto con sangre, tejidos, placentas o secreciones de animales enfermos.
  • Ingreso de la bacteria a través de heridas o mucosas.
  • Inhalación de partículas contaminadas.

Las personas que trabajan con ganado, en granjas, rastros o laboratorios, así como quienes tienen contacto frecuente con animales, pueden tener un mayor riesgo de exposición.

¿Cuáles son los síntomas?

La brucelosis puede confundirse con otras enfermedades porque sus síntomas no siempre son específicos. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Fiebre, que puede aparecer y desaparecer.
  • Escalofríos.
  • Sudoración abundante, especialmente por la noche.
  • Cansancio intenso.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor muscular y articular.
  • Dolor de espalda.
  • Falta de apetito.
  • Pérdida de peso.
  • En algunos casos, dolor abdominal, náuseas, vómito o diarrea.

La enfermedad recibe el nombre de “fiebre ondulante” porque la temperatura puede subir y bajar durante varios días o semanas.

¿Qué puede pasar si no se atiende?

La brucelosis sí tiene tratamiento, pero requiere valoración médica y el uso adecuado de antibióticos.

Si no se diagnostica y trata oportunamente, puede ocasionar complicaciones, principalmente problemas en huesos y articulaciones, como dolor persistente o afectación de la columna vertebral. En algunos casos puede afectar otros órganos y provocar complicaciones graves.

¿Cómo prevenirla?

La prevención puede reducir significativamente el riesgo:

  • No consumas leche bronca.
  • Prefiere leche y productos lácteos pasteurizados.
  • Verifica el origen de quesos y otros productos lácteos.
  • Utiliza medidas de protección al manipular animales o sus tejidos.
  • Lava adecuadamente tus manos después del contacto con animales.

Acude a valoración médica si presentas fiebre persistente y has consumido productos no pasteurizados o tenido contacto con animales posiblemente infectados.

La prevención también requiere acciones en el sector pecuario, como la vigilancia y vacunación del ganado en las zonas donde la enfermedad representa un riesgo.

La brucelosis puede prevenirse. Evitar la leche y los quesos de origen desconocido o no pasteurizados, y tomar precauciones al trabajar con animales puede protegerte a ti y a tu familia.

La leche bronca puede parecer natural, pero “natural” no siempre significa segura. ¡La pasteurización también protege tu salud!

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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.