Mujeres tamaulipecas: protagonistas del emprendimiento

BÁRBARA LERA CASTELLANOS

Las mujeres de Tamaulipas han escrito una historia propia dentro del desarrollo económico estatal.

Desde la creación de Fondo Tamaulipas, el acceso al microcrédito y a los programas de apoyo empresarial se ha convertido para miles de emprendedoras en una herramienta para transformar una idea, una actividad familiar o un pequeño negocio en una fuente formal de ingresos.

De acuerdo a los datos más recientes publicados, durante el primer semestre de 2025, Fondo Tamaulipas autorizó mil 785 financiamientos por más de 33.7 millones de pesos; de ellos, mil 348 fueron destinados a mujeres, quienes recibieron 19.749 millones de pesos, equivalentes al 58.6 por ciento de la derrama crediticia y al 75.5 de los financiamientos otorgados en ese periodo.

El programa Microcrédito otorgó mil 213 créditos a emprendedoras por 12.635 millones de pesos; Microemprendedor respaldó a 43 pequeñas y medianas empresarias con 1.825 millones, mientras que Credibienestar destinó 3.619 millones a 18 empresarias. MiPyME Avanza y Transformando mi Negocio sumaron otros 74 apoyos femeninos por 1.67 millones de pesos.

Desde el inicio de la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya, más de siete mil 500 personas emprendedoras habían recibido financiamiento superior a 162 millones de pesos, siendo la mayoría mujeres y, en numerosos casos, jefas de familia.

Pero el emprendimiento femenino no termina con obtener un crédito. El verdadero reto es lograr que esos negocios crezcan, se formalicen y conquisten mercados.

Allí cobra importancia Hecho en Tamaulipas, programa que ofrece capacitación, asesoría, registro de marcas, códigos de barras, vinculación comercial y espacios de promoción.

En 2024 reportaba mil 500 emprendimientos registrados y 12 mil 500 emprendedores capacitados, mientras que durante 2025 sus servicios alcanzaron a seis mil 462 emprendedores, con tres mil 336 personas asesoradas y dos mil 478 capacitadas.

El siguiente paso debería ser convertir esta fortaleza femenina en una política estatal de crecimiento empresarial para mujeres: créditos escalonados conforme aumenten las ventas; capacitación especializada en comercio electrónico, inteligencia artificial, contabilidad y exportación; acompañamiento para obtener registros sanitarios y marcas; y una estrategia para incorporar productos de mujeres tamaulipecas a supermercados, plataformas digitales y cadenas nacionales.

También sería conveniente crear un Observatorio Estatal del Emprendimiento Femenino, que publique anualmente cuántas mujeres reciben créditos, cuánto capital se coloca, cuántos negocios sobreviven, cuántos empleos generan y cuántos logran incorporarse a mercados nacionales o internacionales.

Tamaulipas tiene aquí una oportunidad estratégica: no solamente financiar mujeres, sino convertirlas en empresarias capaces de generar empleo, valor agregado y riqueza regional.

La historia que comenzó con el microcrédito puede dar ahora el salto hacia empresas femeninas más grandes, formales, digitales y competitivas.