ANGEL CAMACHO
Durante los periodos vacacionales aumenta el número de personas que viajan por carretera y, con ello, lamentablemente también se incrementa el riesgo de accidentes de tránsito y otras emergencias que pueden requerir transfusiones de sangre de manera inmediata. Al mismo tiempo, es precisamente en estas fechas cuando disminuye la afluencia de donantes a los bancos de sangre, lo que representa un importante desafío para mantener un abasto suficiente.
Por lo anterior, considero fundamental hacer un llamado a la solidaridad de la población. La sangre no puede fabricarse ni sustituirse; únicamente puede obtenerse gracias a la generosidad de personas sanas que deciden donar de manera voluntaria.
Una sola donación puede contribuir a salvar hasta cuatro vidas, ya que la sangre se separa en diferentes componentes que benefician a pacientes con traumatismos, mujeres con complicaciones durante el parto, personas sometidas a cirugías, pacientes con cáncer y muchos otros que dependen de una transfusión para sobrevivir.
No debemos esperar a que un familiar o un amigo necesite sangre para comprender su importancia. Donar de manera voluntaria y altruista antes o durante las vacaciones es una acción preventiva que permite que los hospitales cuenten con las unidades necesarias para responder oportunamente a cualquier emergencia.
Invito a todas las personas que cumplen con los requisitos para donar a acudir al Centro Estatal de la Transfusión Sanguínea o al banco de sangre más cercano. Cada unidad donada fortalece la capacidad de respuesta de nuestro sistema de salud y puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de un paciente.
Los requisitos básicos para donar sangre son los siguientes:
- Tener entre 18 y 65 años.
- Pesar más de 50 kg.
- Gozar de buen estado de salud.
- Presentar una identificación oficial vigente con fotografía.
- Haber dormido bien y acudir bien hidratado.
- Haber consumido un desayuno ligero (evitar alimentos grasosos; no se recomienda un ayuno prolongado).
- No haber consumido bebidas alcohólicas en las últimas 48 a 72 horas, según el protocolo del banco de sangre.
- No haber tenido cirugías en los últimos 6 meses.
- No haberse realizado tatuajes, perforaciones o acupuntura en los últimos 12 meses.
- No estar embarazada ni en periodo de lactancia (en el caso de las mujeres).
En estas vacaciones, además de conducir con responsabilidad y cuidar de nuestra familia, hagamos un acto de solidaridad que trascienda: donemos sangre. Porque cuando alguien sufre un accidente, el tiempo es vital, y contar con sangre disponible puede significar la oportunidad de seguir viviendo.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
