¿Quién dice que no se puede?

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Después de la tempestad siempre llega la calma y tal parece que nuestros hermanos venezolanos regresarán a un régimen liberal, en muy poco tiempo.

Los organismos internacionales reconocen como fórmula ganadora a la oposición, contra la dictadura terrorista, la cual fue designada así simple y sencillamente por su forma de actuar, por su forma de reprimir a la población no afín a su revolución bananera.

Al igual que la revolución cubana y la nicaragüense son un claro ejemplo de lo que pasa en un país democrático cuando se toman por asalto todos los contrapesos y poderes públicos del Estado, para después, sin empacho, poder ejercer a placer su verdad, sus modos y métodos, su narrativa imaginaria, siempre en nombre del pueblo, en nombre de la revolución y, sin irnos tan lejos, también «en nombre de la transformación».

¿Por qué no reconocer el triunfo opositor en Venezuela? Políticamente se ve mal, y éticamente muestra de cuerpo entero la ideología dictatorial, radical, esa que está tomando la República Mexicana, desde la llegada en 2018 a ideas transformadoras.

Al igual que en Cuba, Nicaragua, Venezuela, y en su momento también en Argentina, se terminaron todos los fideicomisos, también poco a poco acabaron cualquier contrapeso político al Poder Ejecutivo, a la ideología del momento y sin empacho alguno dieron rienda suelta a todos los excesos, atropellos y anexas desde el mismísimo poder público.

Ojo, pero eso sí, siempre en nombre del pueblo, de la revolución y muy probablemente en años venideros de la «transformación».

En Cuba, Venezuela y Nicaragua, ya con el poder absoluto, debilitaron el árbitro electoral, manejando las elecciones a su libre antojo, pues la única verdad en cada dictadura suena todos los días desde un púlpito mañanero, además expropiaron cadenas de radio, televisión, incluso el uso de internet está racionalizado.

También, los mejores ranchos, con agua abundante, para agricultura y ganadería fueron expropiados a sus legítimos dueños, también en nombre de la revolución, en nombre del pueblo,

A ver, a ver… ¿Quiénes cree usted amable lector son hoy los patrones en esas tierras expropiadas?, ¿el pueblo? No se ría por favor, amable lector.

Honestamente, como mexicano, tener un gobierno que condecora dictaduras bananeras, además cabe decirlo, les regala combustibles con la empresa Pemex quebrada y sin líquidez para pagar a proveedores, caray.

¿Por qué tanto interés en mantener parásitos externos bananeros internacionales? ¿A poco esa gasolina que le regalan a la dictadura cubana la revolución la reparte al pueblo?  No, definitivamente no.

La dictadura la vende en sus gasolinerías, un negocio redondo, venden la gasolina que les regalan, en nombre de ese pueblo.

Es una vergüenza ver cómo México, con una empresa paraestatal como Pemex (y también está el caso de CFE), y sin encuesta alguna, usan los recursos públicos de México para regalar combustibles y energía eléctrica a dictaduras perversas, que se pasan los derechos humanos de sus respectivos pueblos por el arco del triunfo.

Y lo hacen todos los días, reprimen cualquier foco de oposición, están tan paranoicos que tienen informantes en cada sector, en cada cuadra, en cada calle, todo para mantener controlado absolutamente todo, caray,

¿Quién condecora eso? Efectivamente, nada más podría condecorar ese tipo de ideas alguien que piensa exactamente igual que esos impresentables delincuentes internacionales.

No hace falta ser psicólogo para entender un comportamiento bananero milenario, que por cierto, hay que decirlo, jamás ha tenido buenos resultados en todo lugar donde se le ha aplicado; no lo digo yo, lo dice la historia.

Cualquier lugar, país, donde un gobierno toma el control absoluto en los poderes públicos del Estado el resultado ha sido exactamente igual, dictaduras con tintes comunistas, donde la casta política es descaradamente ladrona y el pueblo paga las consecuencias por muchas generaciones.

¿Cómo cambiar el rumbo del país? La cita es en 2027

Con este lamentable panorama, el único contrapeso que le quedaba a la democracia mexicana caerá muy pronto, la máquina transformadora tiene ya su próxima víctima, el INE será reducido al máximo, muy a modo para la coalición de moda, ya sentados en el poder absoluto, borrachos a su máxima potencia.

El pronóstico no es bueno, pues Guadalupe Taddei tal parece tiene muchos compromisos allá por la zona de Macuspana, es difícil querer tapar el sol con un solo dedo y menos con una nómina familiar repartida por todo el país, en los tres niveles de gobierno, que dicen los que saben, entre primos, sobrinos, hermanos, cuñados, parientes y anexas, rebasa por mucho los tres millones de pesos cada mes y son pagados con el sudor de la frente de nuestros impuestos,

¿Así o más mamalona la transformación?

No hay para qué entrar en más temas familiares pues si le escarbamos tantito en apellidos como Batres, Monreal, Obrador, Pardo, Beltrán, López, Noroña, Muller, Alcalde y muchas más, imagínese usted amable lector cuántos millones mensuales se les pagan a esos parásitos públicos, solo por ser familiares de distinguidos miembros de la casta bananera. Son datos, y ni modo, las cosas se dicen así, sin filtros, nada más como son y tan tan.

En 2027 las cosas tienen que cambiar, y hacerlo para el bien de todos, de un país sano, plural, donde las discusiones en el Poder Legislativo sean acordes al nivel de las mismas, con responsabilidad, para buscar soluciones, ideas y compromisos, realmente en beneficio del país.

Lamentablemente hoy las sesiones en el Legislativo son un mero trámite burocrático, donde desde hace siete años un grupete político mafioso decide todo, sin importar si está bien o si está mal, sin importar endeudar al país completo para mantener una narrativa falsa, perversa, para después culpar a otros, de sus pésimos resultados.

Esa fórmula no funciona hoy, no ha funcionado ayer y la historia lo dice muy claro, jamás ha funcionado. El poder absoluto corrompe cualquier buena intensión, también corrompe a cualquier persona que no tiene la capacidad de asimilarlo y digerirlo, regularmente cuando se trepan a ese ladrillo, se les olvida incluso su origen, y en muchos casos hasta código postal.

A poco no son una joya personas como Gerardo Fernández Noroña, como los Monreal, como los Pedros Haces, que para festejar un cumpleaños tienen tanto estiércol en su cabecita, que en sus excesos le alcanza para cerrar hoteles nacionales y también en el extranjero, el muñeco ladrón viaja en helicópteros, jets privados, caray, eso es lo que se ve, imagine usted amable lector, lo que no se puede ver.

Los excesos reales hoy son los de la transformación, son unos farsantes, una profunda vergüenza para cualquier mexicano con dos dedos de frente, para acabar pronto, son una vergüenza para sus abuelitas y además son un insulto a la inteligencia de la sociedad mexicana.

En 2027 es la cita es la fecha para poner orden al poder público, un verdadero contrapeso a los excesos de poder, para que estos corruptos de cuarta no terminen con lo poco que queda aún en las finanzas públicas de este bendito país.

Por mi parte… ¡Es cuanto!