JUANY RAMÍREZ
Alguien preguntó con imprudencia e insistencia a una niña que optó ponerse en cuclillas inesperadamente varias veces durante el día, ella solo dijo: “Me cansé”.
La niña probablemente no podría explicar de manera consciente por qué se sentó en cuclillas de esa manera. Pero en este caso, hablando de cardiopatías congénitas, muchos de los que tienen está condición optan el comportamiento de sentarse en cuclillas, que es más un acto instintivo para aliviar algunos de los síntomas, como la falta de aire o la cianosis.
Y no está de más saber que el tomar está posición les puede ayudar a mejorar la oxigenación de la sangre, en ciertas cardiopatías congénitas cianóticas complejas.
Con el paso del tiempo la niña aprendió que los pacientes pueden adoptar esta posición sin pensarlo conscientemente, como una respuesta a sentirse mejor en esa postura, es decir, no hay una “decisión” consciente. Es más probable que sea una acción de reflejo o aprendida para manejar los síntomas, en lugar de una elección deliberada.
Y aunque el simple acto de sentarse en cuclillas pueda causar gracia a algunas personas, al paciente puede causar pena e inseguridades.
Es difícil explicar ya que lo más normal que digas es que sientes cansancio y se te cierra el pecho, pero muchas veces te miran con cara de incomprensión.
Entonces… ¿Por qué se sienta así? Porque al terminar su marcha, cuando se sienta, es ese el momento donde se da cuenta que su cuerpo hace un súper esfuerzo para llegar a un destino; cerca o lejos los síntomas son los mismos… y las cuclillas la ayudan a sentirse mejor.
Por eso cada vez que mires a un niño o una niña sentado con las pompas casi al suelo, pienses dos veces antes preguntar cualquier cosa que los pueda incomodar.
Pero te digo una cosa, tengamos en cuenta que si la niña o el niño no tiene una cardiopatía conocida y simplemente adoptó esa posición, podría ser por otras razones como comodidad o juego. Sin necesidad de alarmarse.
Gracias por leer y buen fin de semana
