DIEGO LÓPEZ BERNAL
Dicen los cánones del periodismo que no se deben usar los adjetivos, menos uno como este que acaba de leer en el titular de hoy. Sin embargo, en nuestra edición de ayer aclaramos que si se pudiera lo emplearíamos para calificar el cierre del año pasado para la economía de Tamaulipas.
El crecimiento en el cuarto trimestre de 2024 fue el cuarto más alto de todo el país. El cuatro por ciento sorprendió a este simple espectador porque en el año 2023 nuestro estado cayó, técnicamente, en una recesión económica y levantarse de ella no es tan fácil para un Estado que se peleó con la Federación.
También aclaramos que es obligación del Gobierno del Estado invertir grandes cantidades de dinero público en promoción de inversiones, que incidan en el crecimiento económico y, por tanto, en el desarrollo de los tamaulipecos como sociedad en general. Sin embargo, en esta tarea resulta vital la coordinación con el Gobierno de la República.
Lógicamente, la Federación tiene el control nacional de la mayoría de los recursos presupuestales, a lo que contribuimos todos los mexicanos, por lo que, si desde la capital del país se designan recursos federales para esta acción de gobierno, las entidades tienen mayores posibilidades de impulsar el desarrollo económico.
La recesión se dio tan pronto el anterior gobierno estatal dejó la administración en manos de los actuales, por lo que los que se fueron comenzaron a señalar con toda impunidad lo mal que le iba a Tamaulipas, perdiendo de vista que mucho contribuyeron en el último año de su responsabilidad y de que, si a la economía estatal le va mal, pagan justos por pecadores, es decir, a todos nos impacta de una u otra manera.
Un año después…
El cierre del 2024 simplemente fue espectacular porque crecer 4.0 por ciento, por arriba de estados de grandes economías y todos los de la frontera norte, es una tarea de titanes, sobre todo, reiteramos, viniendo de una recesión de casi un año. No se trata de aplaudir al actual gobierno ni a los funcionarios en la materia; el enfoque de este tema es que si hay crecimiento económico se refleja en los ingresos de trabajadores y, por consiguiente, en los hogares tamaulipecos.
Sin embargo, y bajo el entendido de lo expuesto al inicio, hemos de reconocer que el equipo del ramo económico del gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA ha logrado atraer las inversiones necesarias y estimular a las empresas en funcionamiento para generar este crecimiento económico. Incluso sorprendió que las actividades agrícolas, pecuarias, pesqueras y similares (las primarias) crecieran por primera vez en los dos últimos años.
No hay que perder de vista que la producción primaria requiere de mucho apoyo oficial y por eso hay tantos programas gubernamentales para facilitar la siembra y las cosechas; para incentivar el mejoramiento del hato ganadero; para ir al auxilio de las cooperativas pesqueras, entre otros núcleos de productores. Y este resultado da al traste con las constantes protestas de los productores agrícolas del norte, de las cuales antes ya se ha dicho que son manipuladas por partidos políticos.
Hecho está…
Podríamos decir que lo mejor está por venir, porque el desarrollo petrolero apenas empieza y es en donde más inversiones se tienen proyectadas, pero eso sería tanto como echar las campanas al vuelo. Eso (creemos) lo sabe bien la secretaria de Economía, NINFA CANTÚ DEÁNDAR, por eso toma con mesura el impresionante cuarto lugar nacional de crecimiento económico en el último trimestre del año pasado.
Como antes lo hemos señalado con el caso de la seguridad, en eso de andar en la escena pública no se vale salir con triunfalismos, porque los espectadores de Tamaulipas saben bien cuándo los actores usan cifras alegres sin sustento real. Hoy la economía estatal está en franca recuperación y, de concretarse en apoyo de la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM, los escenarios estarían listos para continuar en este camino, en beneficio de la mayoría de los tamaulipecos.
Colofón…
Todo esto se da en el contexto del regreso de DONALD TRUMP a la Presidencia de Estados Unidos, la nueva tendencia de los partidos para generar temor… económico. Por eso ahora les dicen terroristas.
