MARCO ANTONIO VÁZQUEZ VILLANUEVA
Con una desfachatez que raya en el cinismo, el alcalde de Matamoros, Alberto Granados Favila, anunció que se registró como aspirante a repetir en el cargo de presidente municipal.
¿Sus méritos? Tres o cuatro de sus exfuncionarios detenidos en Estados Unidos con drogas; el Gobierno de Estados Unidos lo interrogó más de diez horas y parece que le retiró la VISA, no puede cruzar.
Agregue el haber obtenido el título de licenciado jocoque, es decir, sin haber ido a la escuela, y, antes, mentirles a los ciudadanos en el sentido de que tenía una maestría que ostentó como diputado.
Además puede colgarle la medalla de causar terror entre los comerciantes con su departamento de Protección Civil, eso, entre muchos otros daños a la ciudad que dice gobernar.
Lo triste es que Granados solo es el más ilustrativo ejemplo de la soberbia de algunos políticos encumbrados de Morena, un poquito más al sur está la alcaldesa de San Fernando; luego, Patricia Chío, de El Mante, a quien le buscan 68 millones de pesos que adjudicó a sus cuates en obras que no se ven ni se sienten.
Y hasta el alcalde de Madero, Erasmo González, o el de Tula, René Lara, que no han hecho otra cosa que arremeter con fe contra los presupuestos.
De ellos habrá que brincarse a la locura de algunos insensatos e insensatas que se registran como aspirantes de ese partido a alcaldes, porque nadie los hace en el mundo y, aun así, sueñan con ganar encuestas que los coloquen en las boletas electorales de junio del próximo año.
En su defensa, como argumento, dicen que no cargan con votos negativos, y tienen razón, son algo así como la caca de perico, ni huelen ni hieden.
Obvio, por lo menos en este momento, en Morena es más fácil construir una candidata o un candidato que intentar el lujo de repetir con quienes le menciono al inicio.
Vaya pues, para ilustrarle con un ejemplo, si las estrellas políticas se alinean en Nuevo Laredo sería una candidata de lujo Ninfa Cantú Deándar, porque hasta hoy tiene un expediente limpio en el servicio público, igual se le reconoce capacidad y trabajo en su área, además, el partido en ese municipio trae un atractivo arriba del 60 por ciento que la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas se ha dado a la tarea de construirlo y al que no afectaría.
Por supuesto, en ese intento de inventarse candidatas o candidatos tendría que aparecer un operador político capaz de meter al redil a todos los políticos de intereses diferentes y coordinar esfuerzos en un solo sentido, más que eso, tendría que contar con suficientes conocimientos para que la oposición no les haga mella ni les rompa la estrategia.
Va la pregunta del millón: ¿Podría Morena ganar con candidatos como Granados, Aguirre, Paty Chío, Erasmo o René? Hoy más de la mitad de las encuestadoras dicen que no, que todos ellos son personajes que se han desgastado con el ejercicio del poder y han hartado a su ciudadanía, son una carga.
En el caso de la Alcaldesa de San Fernando y el Alcalde de Madero parece inexplicable el hecho, tanto que quizá solo sea mala imagen, porque ha de saber que no han realizado mala chamba; tal vez no hicieron lo que se esperaba de ellos, pero sí tienen mejores resultados que en el pasado reciente de sus municipios. Aun así, algo pasa que no logran obtener el cariño de sus pueblos o conjuntar esfuerzos a su favor.
Se preguntará, entonces: ¿Por qué Morena se aferra a esos perfiles? También es lógica y hasta sencilla la respuesta, pues porque en algo tienen razón, la marca tiene un colchón bastante grande, tanto que gastando mucho dinero puede soportar la soberbia de intentar repetir con las mismas cartas.
Me explico: A pesar de los alcaldes que sueñan repetir, a Morena se le sigue viendo con buenos ojos, por darle datos, entre el 50 y el 60 por ciento de la ciudadanía los respalda en los municipios de Matamoros, San Fernando, El Mante, Madero y Tula, además de otros donde el partido guinda propondrá la reelección.
Sin embargo, otra realidad es que entre los guindas parecen estar reacios a leer las letras chiquitas de las encuestas que se hacen en esos municipios y les muestran los datos alentadores.
En las mismas, cuando se les pregunta a los morenos y a la ciudadanía en general, la gran mayoría no aprueba esos intentos de repetir, tan es así que, cuando se cruzan candidatos, todos los alcaldes salen debajo de algún opositor.
Se llega al extremo, por ejemplo, de El Mante, donde la Presidenta Municipal no alcanza ni el 20 por ciento de respaldo ciudadano.
Exacto, hace caer de 30 a 35 puntos a Morena que enfrentará a la esposa de un exalcalde con caminos recorridos, será un lastre en caso de animarse a presentarla en la boleta.
Obvio, habrá que ver si al final a quienes pretenden reelección los toman en cuenta en las encuestas, hay que recordar que, si no hay coalición con otro partido político, los estatutos de los de guinda inhibirán esa posibilidad.
En Morena tienen vetadas la reelección y el nepotismo desde ya, desde esta elección de 2027 y por voluntad de los que ahora pretenden reelegirse, acuérdese de que ahí estaban, en la Asamblea Nacional, donde se aprobaron esas modificaciones.
Conclusión…
Morena tendrá mayores posibilidades de éxito con candidatos nuevos, aunque la ciudadanía no los conozca, que intentando cargar con los lastres que hoy se ostentan como alcaldes.
Así es, la soberbia es un pecado que no todos los votantes o los de guinda aceptan, pero es un hecho que algunos de los loquitos (de los que exhiben locura de que nadie los conozca y así dicen ganaran encuestas) por lo menos caen bien, traen con qué presentarse ante el pueblo o por lo menos no significan votos en contra…
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