MARCO ANTONIO VÁZQUEZ VILLANUEVA
Opacada por las malas vibras de los enemigos de la transformación, lo que sucedió en Nuevo Laredo el martes pasado es necesario resaltarlo nuevamente para que comiencen los análisis sobre el futuro de Tamaulipas, un futuro que se construye desde la Universidad Autónoma de Tamaulipas, la Presidencia Municipal de aquella esquina del estado y el gobierno de Américo Villarreal.
Resulta que quien manda en el estado se dio una vuelta por la frontera más importante de toda América, casi de todo el mundo por las transacciones que se realizan entre México y Estados Unidos, y se encontró con una realidad diferente a la que pinta el presidente estadounidense, Donald Trump, y mucho más alejada de lo que mencionan sus enemigos políticos en el sentido de que los estadounidenses no los quieren ver ni en pintura.
En un evento con características que no se había visto desde hacía mucho tiempo, el cónsul de Estados Unidos en Nuevo Laredo participó en una serie de actividades que sentarán las bases para que esa frontera siga creciendo y recupere una relación de colaboración que, en su momento, permitió que se convirtiera en lo que hoy es.
Me explico, con la UAT al mando del rector Dámaso Anaya y la presidenta municipal de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas, se está construyendo una nueva relación con el Gobierno de Estados Unidos, que permitirá a esa esquina de la frontera fortalecer su posicionamiento estratégico y generar mayor confianza entre los empresarios y quienes participan en las actividades comerciales.
Así, mientras los enemigos de la transformación daban a conocer que había once empresas que operaban en ese municipio y que eran señaladas por el Gobierno estadounidense con relaciones con la delincuencia, la realidad era que la presidenta Canturosas; el rector Anaya, como anfitrión del evento que les mencionaré, más el gobernador Américo Villarreal, y el cónsul de Estados Unidos, inauguraban juntos una escultura y daban a conocer nuevos proyectos estratégicos.
Y no crea que fue cualquier cosa lo que se hizo en Nuevo Laredo, al contrario, se presentaron las bases para que la UAT siga creciendo en imagen y consolidando su trabajo en materia internacional.
El rector Dámaso Anaya da señales a los universitarios de que, por fin, los miembros de esta comunidad son tomados en cuenta para participar en programas de estudio y establecer relaciones sólidas que permitan mejorar la calidad educativa y la internacionalización de la institución y, en consecuencia, lograr que sus egresados sean más valorados y que su producto, la mente de obra que producen, se considere mejor calificada, lo que en automático beneficia a todo estudiante que forma parte de nuestra máxima casa de estudios, ellos tendrán un mejor alcance y un mayor valor en el mercado laboral.
Exacto, la Universidad Autónoma de Tamaulipas asume, por fin, un papel protagónico y estratégico como motor de la vinculación social, gubernamental e internacional de la región. Luego, Carmen Lilia Canturosas también demostró sus buenos oficios.
El resultado, entre todos lograron que Nuevo Laredo fuera sede de la develación de la escultura Coveco, en la Facultad de Comercio, Administración y Ciencias Sociales de Nuevo Laredo, con la presencia del cónsul general de Estados Unidos en esa ciudad, Charlie Franta, así como de representantes de Laredo, Texas.
Le guste a usted o no, con este evento, realizado en sus instalaciones, la UAT se consolida como una institución clave en una alianza destinada a fortalecer los lazos binacionales a través del arte y la educación.
Además, la UAT crea un canal diplomático esencial para estrechar la cooperación bilateral y diluir las divisiones fronterizas.
¿Usted cree que un cónsul actúa por cuenta propia? Es obvio que el Gobierno estadounidense siempre sabe lo que hace, por tanto, con un acto de esta naturaleza se demuestra confianza en lo que se hace de este lado de la frontera, particularmente en Nuevo Laredo.
Con las instituciones alineadas, el Gobierno del Estado, el Municipio de Nuevo Laredo y la UAT, además del Consulado estadounidense en esa ciudad, el resultado solo puede ser el fortalecimiento de la competitividad económica y el bienestar social de la frontera común.
Hay algo más en la escultura que se develó, porque las huellas de Coveco es una obra de arte contemporáneo, realizada por el artista plástico Álvaro Cuevas y presentada este 13 de octubre en la plazoleta de la Facultad de Comercio de la UAT en Nuevo Laredo.
Fue donada por el empresario y egresado Eduardo Garza Robles, presidente de la Fundación UAT, en el marco de la conmemoración del 70 aniversario de esta facultad.
Su nombre es un acrónimo que fusiona tridimensionalmente a tres animales representativos de la región: el coyote, el venado y el correcaminos (co-ve-co). Se explicó que la pieza simboliza las virtudes esenciales de la comunidad estudiantil: la audacia y la iniciativa del coyote, la sensibilidad para comprender del venado y la determinación y decisión para avanzar del correcaminos.
Le decía, y hay algo más en esa escultura, ahora representa la posibilidad de establecer una nueva relación con el Consulado estadounidense y abrir nuevas formas de hacer política que garanticen el desarrollo de la educación en la UAT y el comercio, pero, sobre todo, el fortalecimiento de la identidad fronteriza.
Es obvio que, por su peso político, su trascendencia educativa y la confianza que puede generar este acto simbólico, lo que pasó en la UAT es uno de los acontecimientos más importantes de los últimos años, tanto que, y nomás para que se dé una idea, podría incluso convertir a Nuevo Laredo, encabezado por la presidenta Canturosas, en la nueva esquina del poder en Tamaulipas y en México…
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