Andan enloquecidos

MARCO ANTONIO VÁZQUEZ VILLANUEVA

Detalla el viejo y conocido refrán que el poder vuelve locos a los tontos y marea a los inteligentes.

Ejemplos de ello los vemos todos los días, hombres y mujeres que, siendo regidores o apenas presidentes municipales de un pueblo, ya se sienten dueños y señores de todo.

No es exageración, en la historia reciente hemos visto a personajes con esos cargos a quienes incluso les dio por matar a sus enemigos políticos, nomás porque les caían mal o porque pretendían boicotearles eventos como los informes de gobierno o cosas parecidas.

Obvio, la mayoría son fauna inocente, de esos que no hacen otra cosa que adularse sin merecerlo, aunque con ello causan daño porque implica incapacidad de autocrítica que después los hace soberbios.

Hemos visto cosas terribles que ilustran lo que le menciono, como aquella denuncia que se hizo contra los Abarca, allá en Guerrero, quienes presuntamente ordenaron levantar a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa porque les quitarían lucimiento, según se dijo en aquellos tiempos, los normalistas iban a un evento de la señora para boicotearlo y se ordenó detenerlos a miembros del crimen.

Pero quizá le gusten las noticias frescas y le parezca más ilustrativa la información sobre tantos políticos que viven en la luna al grado de pensar que en sus pueblos los quieren y, por eso, se han registrado como aspirantes a alcaldes sin merecerlo, sin ninguna medalla en el pecho.

La crítica es que, créalo, en este México ya no estamos para que nos gobierne cualquiera y menos para experimentar en el ejercicio del poder, por dos razones: la principal es que ya hemos visto muchas locuras; la segunda, que a veces tardan mucho en entenderle a la administración pública y, cuando finalmente aprenden a hacer algo, ya están de salida.

De lo que le menciono, eso de aprender tarde, existen muchos ejemplos en el estado, para ilustrarle, este fin de semana se detallaba, de acuerdo con la encuestadora Electoralia, que solo dos alcaldes cuentan con el respaldo de la mayoría del pueblo en sus respectivos municipios: Carmen Lilia Canturosas, con un 60 por ciento de aceptación, y Eduardo Gattás Báez, con un 57 por ciento, en Nuevo Laredo y Victoria, respectivamente.

En razón de ello, hay que recalcarlo, por lógica, el mismo estudio nos dice que existen por lo menos 38 alcaldes y alcaldesas que andan por debajo de la mediocridad, otros tres suben del 50 por ciento.

Lo más triste es que la mayoría de los mal calificados sueñan con merecer otro cargo o repetir en el actual, y lo hacen a sabiendas de que ni siquiera han pintado una piedra o barrido una banqueta.

Torpemente creen que pueden volver a presentarse en las urnas para que les premien su propensión a quedarse con el dinero público, aun cuando no hayan podido cumplir una sola de sus promesas de campaña.

Existen las excepciones a la regla, le decía, los dos mencionados, además de otros ediles que, si bien no hacen gran cosa es por falta de presupuesto, pero no por ausencia de ganas y quizá haya otros que se la rifan a favor de sus pueblos, trabajan con el único objetivo de que a muchos les vaya bien y no solo a sus carteras, cómplices o familiares, sin embargo, tenemos que buscarlos, pero además investigar porque el pueblo no los respalda.

Con esos números, no es una exageración decir que los malos parecen ser más o tener mayor suerte, y es que, además de inútiles, no tienen pudor y se exhiben, los vemos presumir su poder cuando mandan a sus hijos a la escuela en camionetas blindadas, rodeados de guaruras pagados con dinero público, que permanecen todo el tiempo al lado de sus familiares.

Igualmente, se observa a muchos de ellos abusando de su poder y repartiendo presupuestos a capricho para beneficiar a sus cómplices, amigos, amantes, novias y novios. Ahí, en El Mante, se acaba de documentar un caso. Y le insisto: aun así, sueñan con seguir viviendo del presupuesto, repetir en el cargo por lo menos.

En muchos municipios la situación es peor, hay quejas de ciudadanos que acusan a sus autoridades municipales de hacer trampas y actuar con locura en el reparto de los presupuestos.

Ahí está el detalle de por qué tenemos que estar muy atentos ahora que los partidos políticos han comenzado con la selección de candidatos, porque, además, están resurgiendo viejos políticos que, en su momento, no hicieron otra cosa que agandallar, el ejemplo puede ser Madero, con un personaje llamado Andrés Zorrilla.

Del expresidente municipal se dicen linduras por su gestión al frente de la comuna, desde amenazas hasta presuntos actos de corrupción y, aun así, lo han sacado como prospecto del Partido Verde.

Es claro que quienes tienen la última palabra sobre el futuro de los aspirantes a cargos de elección popular son quienes han sido sus gobernados, quienes sufren o disfrutan sus acciones, ellos son quienes tendrán que reflexionar si las cosas son o fueron normales y si, con tantos problemas que padece su ciudad, todavía se pueden dar el lujo de otorgar segundas oportunidades a quienes no hicieron las cosas bien.

Más allá del juicio de valor que hará la ciudadanía, existe un tema que, para tratarlo, bien vale recordar el refranero, el poder marea a los inteligentes y vuelve locos a los tontos, porque hoy, muchos de los aspirantes a cargos públicos no sabemos dónde pueden colocarse en esa clasificación, pero se presume no traen nada bueno, por eso hay que bloquearlos, por el bien de todos.

Claro, la intención de buscar a quienes no supieron administrar el gramo de poder que se les concedió, a los que andan enloquecidos, es no permitirles que regresen o permanezcan en el cargo, ojo, no se centre en un solo partido político, el problema está en todos, por eso lo invito, búsquele, acuse, cheque, le insisto, es por el bien de todos.

Refuerza UAT oferta educativa…

Con el firme compromiso de responder a las necesidades de la población, la Universidad Autónoma de Tamaulipas consolidará sus programas académicos en el área de la salud, garantizando una cobertura estratégica en las distintas regiones del estado.

Durante un encuentro con medios de comunicación, el rector Dámaso Anaya Alvarado abordó los avances en infraestructura y las proyecciones de crecimiento de la máxima casa de estudios, subrayando el despliegue de carreras prioritarias como la Licenciatura en Enfermería y Medicina.

Reiteró el compromiso institucional de fomentar y expandir las carreras del área de la salud en todo el territorio tamaulipeco.

“Queremos que los jóvenes de las distintas regiones tengan acceso a una educación médica de excelencia sin tener que abandonar sus comunidades», afirmó durante su asistencia a la puesta de marcha de la campaña de vacunación que encabezó este lunes el gobernador Américo Villarreal Anaya.

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