Educación y política, una buena en la UAT y un desorden en lo otro

MARCO ANTONIO VÁZQUEZ VILLANUEVA

Para quienes me conocen, saben que en dos temas soy casi intransigente: en la educación y la política.

Por experiencia propia sé que ambas son la única vía decente a la movilidad social y la paz, nomás porque fui a la escuela le puedo asegurar que en la política nacieron todos nuestros males, pero ahí están también las soluciones; también que en la calidad de la educación se engendraron nuestros problemas, como la pobreza y la violencia, entonces, que por consecuencia, en las aulas se puede sembrar la paz real, duradera.

Valga lo anterior para darle una buena, aunque les duela a muchos.

Hay que decirle que en la UAT se están haciendo mejor las cosas en ese sentido, con una educación de mayor calidad, con egresados que pueden aspirar no solo a tener una chamba, sino a que esta sea de las mejor pagadas de tal forma que les ayude a salir de las carencias.

Le daré un ejemplo: Hace un par de días, en algo que a muchos pasó desapercibido, el rector de la UAT, Damaso Anaya, anunció que se han gestionado más de diez mil microcredenciales a maestros y estudiantes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, es decir, todos ellos son expertos en un tema específico de sus áreas de competencia, por mencionarle algo, en IA para las auditorías, en el manejo de programas, etc.

Ahora, para que usted esté enterado, esas microcredenciales, que son una excelente recomendación en un currículum vitae, una hoja de vida o una solicitud de empleo, no crea que las entrega Juan de las Pitas o un organismo patito.

En México, por ejemplo, le podría decir que son el Tec de Monterrey y la UNAM, entre otras instituciones, los que tienen las calificaciones y acreditaciones para otorgar estos talleres o diplomados con reconocimiento oficial.

A nivel internacional, que es donde la mayor parte de los alumnos y maestros de la UAT han acudido, son, además de las grandes universidades como Harvard, el MIT o Cambridge y a nivel de empresas, Google, IBM y Microsoft, entre otras.

Por ello le digo que lo informado por la autoridad de nuestra máxima casa de estudios no fue cualquier cosa, primero porque con garantía internacional se afirma que la UAT adquiere prestigio en estos hechos, se cualifican sus egresados y aumentan de valor.

Segundo, porque aquí encontramos la explicación de las cosas buenas que pasan en la UAT a nivel macro, como ahora que uno de sus científicos será parte de la NASA en uno de sus programas. ¿creía que eso era de gratis o alguien era tan influyente como para que les regalaran esos reconocimientos?

Pero bueno, le decía que son dos los temas que me apasionan, y que en la educación le tengo esa noticia buena. Viene la mala y lo preocupante, lo que sucede en nuestra política, donde crecen los odios y comenzaron los pleitos de a deveras.

Y no crea que me preocupa que los políticos se hagan garras, al contrario, a veces hasta parece divertido cómo se descobijan, cómo se exhiben sus miserias unos con otros, esa mera acción me parece el pago de sus facturas por jugar con la ciudadanía, por tratarse de pintar como inocentes corderos cuando a algunas y algunos de ellos les babea la boca por los presupuestos, entonces, pues lo más sano es que se destrocen entre ellos y solo hacer cruces porque gane el mejor.

Precisamente ahí nace la preocupación, en que gane uno de los malos, peor aún, que lo haga ganar el pueblo cegado por filias o fobias, por intereses, o porque nos vayamos a creer mentiras que se dirán de unas u otros.

La apuesta es el futuro de nuestros hijos, por eso espanta la idea de que el pueblo tome partido y defienda a los gandallas o maloras, o que comience a subir el tono beligerante contra los amigos, incluso contra la propia familia.

Exacto, el miedo es a que vuelva a crecer el divisionismo, la mala idea de que unos somos chairos y otros fifís, porque al final todos somos pueblo, si ello le parece poco, porque difícilmente los de abajo nos beneficiaremos de los presupuestos como ellos.

Dicho lo anterior, concluyo con dos invitaciones: Primero, hay que entender que son tiempos de cantar lo bueno de nosotros, como lo que sucede en la UAT, que le insisto no es cualquier cosa, no crea que Disneylandia o las grandes empresas y universidades del mundo nos van a regalar microacreditaciones para los estudiantes de nuestra máxima casa de estudios, o van a permitir que uno de los uateños participe en proyectos con la NASA, eso hay que gritarlo, porque ahí va una posibilidad de que nuestros muchachos tengan vidas más felices, placenteras, dignas.

Segundo, no se espante con lo que sucede en la política, al contrario, diviértase y entienda que son tiempos de participar, si usted sabe de un político bueno, impúlselo, cuénteselo a los amigos, también, cuando se distribuyan mentiras, frénelas, exhíbalas, pero no olvide que cuando haya más verdades que decir, hay que gritarlas, no se quede callado.

Cierro con lo del principio: en la educación y en la política hay que ser intransigentes. Ahí está la posibilidad de salir de la pobreza, de encontrar la paz, y eso no tiene valor…

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