DIEGO LÓPEZ BERNAL
Tarde de domingo en familia y aceptamos la propuesta de variar un poco el paseo dominical, con la idea de ver si ya hay nuevas opciones de diversión infantil para la más pequeña del hogar.
Primer intento fallido. Salvo unos cuantos puestos de juguetes baratos, pero llamativos para ella, ninguna otra oferta calmó la ansiedad de quien manda en la casa, y tampoco la mía, pues “Libre 17” es un mercadito sin muchas opciones de diversión para los más pequeños.
Ahí ahora sí que… “sin novedad”. Claro, aquello de caminar libre por el 17 (nuestra gloriosa avenida Francisco I. Madero de Ciudad Victoria) permanece en el gusto de quienes habitan esta tierra, en donde defendemos con orgullo que… “las flautas son de harina”.
La Plaza Juárez luce ya la clásica iluminación del mes patrio, pero no hay novedades interesantes para comentar, de hecho sí podemos advertir a quien corresponda que las luminarias de la gran plaza están tapadas por las ramas de los árboles, al menos en el tramo del 15 al 16 Hidalgo, lo cual nos lleva al punto central de estos fugaces comentarios.
Capital en el abandono…
Resulta que, aunque no fue desagradable pasear por el 17 y la plaza Juárez, las ansiedades nos ganaron y optamos por la retirada en busca de más opciones de diversión y fue justo cuando cometidos el error.
Optamos por la plaza Hidalgo, en donde aún hay un puñado de juegos infantiles, pero nuestra la niña que guía los paseos de fin de semana insistió en caminar del Nueve al Diez Hidalgo, a lo que accedió solamente quien más la consiente, mientras yo buscaba satisfacer dos necesidades básicas.
Y mientras el hambre era calmada una paleta de frutas, regresaron pronto los motores de mi vida para internarse en la boca del lobo, lo que me hizo apresurar el paso para no fallar a mi responsabilidad de proteger a la familia.
Sí, una boca de lobo…
La Plaza Hidalgo, ubicada entre la calle del mismo nombre y la Morelos, entre Ocho (Juan B. Tijerina) y Nueve (Cristóbal Colón), está totalmente abandonada a los oficios políticos de los victorenses en el poder, aunque es responsabilidad de la autoridad municipal.
El área de los juegos infantiles de referencia tiene una luminaria improvisada y así termina el cuento de la iluminación al interior de la primera plaza pública construida en esta Ciudad. Leemos de nuevo: “plaza pública”.
Pues a eso de pública solamente le podemos agregar “inseguridad” para describir lo que es la Plaza Hidalgo: Inseguridad pública a la mano de quien se arriesgue, porque ser robado o hacer travesuras por ahí es bastante fácil.
Ahí se conjugan el abandono de inversión municipal (para que la plaza esté limpia e iluminada por las noches) y estatal (para que haya elementos de seguridad pública) y la histórica plaza se erige como un monumento a la demagogia (por aquello de lo dicho un día antes en el Informe Municipal).
“No mentir…”
En materia de seguridad pública la consigna de AMLO es letra muerta en Ciudad Victoria, pues las estadísticas oficiales demuestran mes tras mes que no hay avance y con los espacios públicos en penumbras nunca habrá garantías de que las familias los recuperen.
Que tome nota quien tenga que hacerlo en el oficialismo, porque los opositores no necesitan ser orientados ni están esperando críticas constructivas como esta para armar su agenda política.
Los opositores, ya sean panistas, priistas, verdes, naranjas o del color que sean (o todos juntos) traen todo en el morral para el 2027 y por eso ven a la Capital con posibilidades de recuperarla.
Pero estos comentarios no se tratan de política partidista, sino de resultados, esos que seguimos esperando…
