Cuando el cerebro pide auxilio

ANGEL CAMACHO

Hay momentos en la vida en los que el tiempo deja de medirse en horas o minutos y comienza a medirse en decisiones. Un momento para observar, otro para reconocer que algo no está bien y uno más para pedir ayuda. Cuando se trata de un derrame cerebral, esa diferencia puede ser determinante.

Imaginemos la escena: una persona está conversando con su familia y, de pronto, comienza a hablar de manera extraña. Intenta sonreír, pero un lado de su rostro parece inmóvil. Al pedirle que levante los brazos, uno de ellos no responde como debería. Alguien dice: «Seguramente se le pasará». Y ahí puede estar el error.

Un derrame cerebral no siempre avisa. Y cuando lo hace, no debemos esperar.

El accidente cerebrovascular, conocido popularmente como derrame cerebral, ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre hacia una parte del cerebro o cuando un vaso sanguíneo se rompe y provoca una hemorragia.

El cerebro necesita un suministro constante de oxígeno y nutrientes; cuando este se interrumpe, las células cerebrales comienzan a sufrir daños.

Por eso, un derrame cerebral es una emergencia médica.

Pero quizá la pregunta más importante no sea qué es un accidente cerebrovascular, sino ¿seríamos capaces de reconocerlo si ocurriera frente a nosotros?

El rostro puede decirnos que algo no está bien.

Una de las primeras señales puede aparecer en el rostro.

Pedirle a la persona que sonría puede revelar una asimetría repentina: un lado de la cara puede verse caído o la boca puede desviarse. Puede parecer un detalle pequeño, pero cuando aparece súbitamente, no debe ignorarse.

Después podemos pedirle que levante ambos brazos. Si uno de ellos no puede mantenerse elevado, existe debilidad o pérdida repentina de fuerza, debemos tomarlo con seriedad.

Y después está el habla.

Una persona que está sufriendo un accidente cerebrovascular puede presentar dificultad para hablar, pronunciar palabras de manera incomprensible, no encontrar las palabras adecuadas o incluso no comprender lo que se le está diciendo.

Cara, brazos y habla. Tres elementos sencillos que cualquier persona puede observar.

Pero existe un cuarto elemento que puede ser el más importante de todos: el tiempo.

El tiempo también es cerebro

Cuando aparece un posible derrame cerebral esperar puede ser una de las peores decisiones.

Es común que alguien piense que la persona está cansada, que se le «durmió» un brazo, que sufrió una baja de presión o que simplemente necesita descansar. También puede ocurrir que los síntomas desaparezcan después de algunos minutos y se piense que el problema terminó.

No debemos confiarnos.

Una alteración neurológica repentina requiere valoración médica urgente, incluso si los síntomas desaparecen.

Existen tratamientos para determinados tipos de accidente cerebrovascular que dependen de una atención oportuna. Por eso, conocer cuándo comenzaron los síntomas o cuándo fue la última vez que la persona estaba aparentemente normal puede ser información fundamental para el equipo médico.

La recomendación es clara: ante la sospecha de un derrame cerebral hay que solicitar inmediatamente atención de emergencia.

No todos los derrames se ven igual.

El rostro, los brazos y el habla son señales muy conocidas, pero no son las únicas.

También pueden presentarse de manera repentina problemas para ver, dificultad para caminar, pérdida del equilibrio o de la coordinación, confusión, mareo intenso o un dolor de cabeza súbito y muy fuerte sin una causa aparente.

La clave está en una palabra: repentino.

Cuando una persona que se encontraba aparentemente bien comienza de manera súbita a presentar alguno de estos síntomas, no es momento de diagnosticar en casa ni de esperar a que «se le pase».

En una emergencia cerebrovascular, conocer las señales puede ser tan importante como conocer un número telefónico de emergencia.

Recordemos…

  • Cara: ¿un lado del rostro está caído?
  • Brazos: ¿uno de ellos presenta debilidad o no puede levantarse?
  • Habla: ¿hay dificultad para hablar o comprender?
  • Tiempo: si alguno de estos signos aparece de manera repentina, hay que actuar de inmediato.

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Me pueden leer el próximo jueves para más consejos A tu Salud.

Y recuerden amigos, en Salud Pública… “Es mejor prevenir, que curar.”