La canícula ya está aquí

ANGEL CAMACHO

  • Prevenir hoy puede salvar nuestra salud mañana

Cada año, cuando llega la canícula, escuchamos hablar del periodo más caluroso del año, pero pocas veces dimensionamos el impacto que puede tener sobre nuestra salud. En Tamaulipas, donde las temperaturas pueden superar los 40°C e incluso alcanzar sensaciones térmicas mayores, este fenómeno representa un verdadero riesgo para niñas y niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan al aire libre. La canícula se caracteriza por un aumento de las temperaturas y una disminución temporal de las lluvias, lo que favorece condiciones de calor extremo.

Considero que no debemos esperar a que aparezcan los primeros casos de golpe de calor o deshidratación para actuar. La prevención sigue siendo la mejor herramienta para proteger nuestra salud y la de nuestras familias.

La primera recomendación es muy sencilla, pero también la más importante: mantenernos bien hidratados. No debemos esperar a sentir sed para beber agua, ya que esta sensación aparece cuando el organismo ya ha comenzado a perder líquidos. En épocas de calor intenso es recomendable consumir agua durante todo el día, incluso si permanecemos en casa.

También debemos evitar la exposición directa al sol entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde, cuando la radiación solar alcanza su mayor intensidad. Si por cuestiones de trabajo es necesario permanecer al aire libre, lo ideal es utilizar ropa ligera y de colores claros, sombrero o gorra, protector solar y realizar descansos frecuentes en lugares con sombra. Estas medidas han sido recomendadas por la Secretaría de Salud de Tamaulipas para reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con las altas temperaturas.

Otro aspecto que muchas veces olvidamos es la seguridad dentro de los vehículos. Un automóvil estacionado bajo el sol puede alcanzar temperaturas peligrosas en pocos minutos. Nunca debemos dejar dentro del vehículo a niñas, niños, adultos mayores, personas con discapacidad o mascotas, aunque sea por un momento. Las consecuencias pueden ser fatales.

Durante esta temporada también aumentan las enfermedades gastrointestinales debido a que el calor acelera la descomposición de los alimentos. Por ello es indispensable lavar correctamente frutas y verduras, consumir alimentos bien cocidos, mantener la cadena de refrigeración y asegurarse de que el agua y el hielo sean seguros para consumo humano.

Es muy importante reconocer oportunamente los signos de alarma. Dolor de cabeza intenso, mareo, piel muy caliente y seca, confusión, debilidad extrema, náusea o pérdida del conocimiento pueden ser manifestaciones de un golpe de calor, una emergencia médica que requiere atención inmediata. No debemos minimizar estos síntomas ni esperar a que desaparezcan por sí solos.

La canícula no debe ser motivo de alarma, pero sí de responsabilidad. Disfrutar del verano es posible si adoptamos medidas sencillas de prevención y protegemos especialmente a quienes son más vulnerables. La salud comienza con decisiones cotidianas, y en esta temporada cada vaso de agua, cada momento bajo la sombra y cada medida de protección pueden marcar la diferencia.

Cuidarnos del calor también es una forma de cuidar la vida. Hagamos de la prevención un hábito y enfrentemos esta temporada con responsabilidad para que la canícula no deje huellas en nuestra salud.

Si les gustó la nota y les pareció interesante, los invito a compartirla en sus redes sociales. Me pueden leer la próxima semana, para más consejos A tu Salud.

Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.