Certificación ganadera: Tamaulipas y UAT

BÁRBARA LERA CASTELLANOS

En el tejido social de Tamaulipas la ganadería no es sólo una actividad económica, es parte de la historia, trabajo familiar y sustento de comunidades enteras.

La alianza estratégica entre la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) y el Gobierno del Estado encabezado por el gobernador Américo Villarreal Anaya, en coordinación con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, representa una apuesta por dignificar ese oficio mediante ciencia, certificación y calidad.

Más allá de cifras y protocolos, este proyecto encierra la esperanza de transformar la vida rural, fortalecer la identidad productiva y abrir mercados que reconozcan el valor del esfuerzo campesino.

La articulación entre la academia y el gobierno proporciona un terreno fértil para pasar de prácticas tradicionales a procesos que respondan a estándares nacionales e internacionales; La UAT aporta investigación aplicada, formación técnica y capacitación para productores; el gobierno, recursos, políticas públicas y conexión con programas federales a través de Sader.

Gracias a esta sinergia elaboran proyectos ejecutivos destinados a certificar hatos, mejorar trazabilidad, sanidad animal y estándares de inocuidad, incrementando la calidad de la carne tamaulipeca.

Este enfoque integral no sólo optimiza la producción, sino que reduce riesgos sanitarios, eleva el valor agregado y mejora el acceso a mercados premium y cadenas de valor más remunerativas.

La certificación ganadera impacta en varios niveles:

1. Incrementos en el ingreso de las familias productoras, impulsa la profesionalización del sector y crea empleos vinculados a procesos logísticos, frigoríficos y de comercialización. Asimismo, promueve prácticas sostenibles que cuidan suelos y recursos hídricos, alineando la ganadería con criterios ambientales contemporáneos.

2. ⁠Al estar diseñado como proyecto de impacto nacional, el modelo tamaulipeco puede servir de referencia para otras entidades, demostrando que la colaboración pública-académica es instrumento eficaz para modernizar el campo mexicano sin desarraigar su dimensión humana.

Por lo que vale la pena resaltar que la alianza UAT-Gobierno de Tamaulipas, con el respaldo de la Sader, no es sólo un conjunto de proyectos técnicos; es una propuesta ética para reconocer y dignificar el trabajo rural mediante conocimiento, certificación y oportunidades reales.

Si la certificación se instala como práctica generalizada, la carne tamaulipeca llevará consigo no sólo calidad sensorial, sino la garantía de un proceso justo, seguro y sustentable para los tamaulipecos.

En ese tránsito la universidad y el Estado actúan como mediadores de confianza, reconstruyendo lazos entre productores y mercados, entre tradición y modernidad.

Más que competitividad, lo que se busca es justicia productiva, que se traduce en el progreso y el alcance a quienes con su trabajo sostienen la identidad y el porvenir de Tamaulipas.