MARCO ANTONIO VÁZQUEZ VILLANUEVA
Morena, PT y Verde anunciaron mesas de trabajo para encontrar la forma de bloquear a delincuentes que pretendan candidaturas a puestos de elección popular; el anuncio lo hizo Citlalli Hernández, sí, la misma que la presidenta Claudia Sheinbaum envió a Morena como encargada de la Comisión de Elecciones, en cristiano, la que palomeará a las y los candidatos en el 2027.
Claro que la propuesta se lee bonita, pero me recuerda a aquellos años cuando gobernaban el PRI o el PAN y, hasta por la vía del Congreso, se presentaban iniciativas de ley para aumentar los requisitos de elegibilidad, imponiendo tonterías como exigir títulos universitarios o cosas parecidas.
Nunca fue más que demagogia y me explico.
Allá por 2016 o 2017 una senadora panista presentó una iniciativa de ley para imponer estudios profesionales como requisito para quienes quisieran legislar, para quienes aspiraran a ser diputados, parecía seria, coherente con aquellos tiempos, hasta llena de buena voluntad, e hizo creer que por fin se pretendían cambiar las cosas, pero solo se veía bonita la propuesta, no era lo que necesitábamos.
Las legislaturas hasta hoy no han pasado de ser expertas en levantar dedos y seguir consignas, casi nunca sus miembros electos han sido quienes proponen las reformas trascendentales para el país, porque nuestros diputados no pasaron de ser cobardes y saqueadores, de esos que exigían moches o se daban vida de reyes a cambio de favorecer al poder con sus votos o su silencio.
Entonces, una propuesta como esa solo iba a cerrar la puerta de acceso al poder al 80 o 90 por ciento de los mexicanos, pero no iba a cambiar nada, con el agregado de que tener diputados brillantes en las escuelas o con buenos títulos profesionales jamás sería garantía de buenos gobiernos ni de buenas leyes.
En este tema sobran ejemplos, el doctor Carlos Salinas de Gortari, el doctor Ernesto Zedillo, el maestro Felipe Calderón, el maestro Enrique Peña Nieto y muchos otros personajes con títulos profesionales que no fueron otra cosa que causantes principales de las desgracias de este país, de la pobreza de su gente y de la baja calidad educativa.
Otra verdad es que un diputado, más que un título que lo especializara, requeriría ser todólogo porque en un Congreso se tocan todos los temas, desde medio ambiente hasta fiscalización y distribución de presupuestos; desde construcción hasta política; le reitero, no, no iba ni va por ahí.
Y ni siquiera se necesita tanto para que una persona, hombre o mujer, sea un buen legislador, bastaría con que fuera honesta, de esa manera tendría la capacidad para gastar correctamente el presupuesto que le dan para pagar asesores o mantener casas de gestión y así proponer leyes que armonicen nuestro desarrollo.
¿De qué nos sirvió, por ejemplo, que la maestra Elba Esther Gordillo Morales haya sido legisladora tantos años si jamás se atrevió a tocar el tema educativo con seriedad? Nunca quiso que se obligara a depurar las nóminas de la SEP ni contratar funcionarios capacitados en dicha dependencia, es más, da la impresión de que ni siquiera intentó que se obligara a contratar maestros que, por lo menos, supieran escribir su nombre, y no a quienes compraban plazas o se las ganaban por caricias, consanguinidad o compadrazgos.
Obvio, diputados locales y federales con cartas académicas los hemos tenido, y muchos, algunos hasta presumiendo reconocimientos nacionales e internacionales y, atinó, nada hicieron por mejorar las condiciones de este México lindo y querido o de sus respectivos estados.
Conclusión, en aquel tiempo, eso de exigir estudios profesionales a quienes aspiraban a un cargo público no era el camino para resolver nuestros problemas y lo mismo ocurre ahora con ese presunto blindaje que buscan Morena, PT y Verde, porque es un tema unilateral, muy propenso a convertirse en simulación.
Hoy, igual que ayer, lo que urge es que en el Congreso de la Unión y en todas las legislaturas locales dejen de hacerse los tontos e impongan como requisitos de elegibilidad pruebas de control y confianza, exámenes psicológicos y toxicológicos y, sí, hasta exámenes de salud.
Con esos requisitos quedarían fuera del poder los mariguanos, los loquitos de ambición y poder, los rateros, los indecentes que solo buscan quedarse con el dinero ajeno y tener a su disposición hombres y mujeres que les complazcan en todos sus gustos, también se prevería la llegada a los presupuestos de personajes propensos a corromperse.
Acertó, necesitamos decencia, hombres y mujeres que entren a la política con honestidad, capaces de enfrentar nuestros problemas y dejarnos la tranquilidad de que, por lo menos, lo hacen de buena fe y se rodearán de los mejores para lograr sus metas, pero que no lo sean por voluntad de un partido, sino comprobado de manera científica.
Le insisto, en aquellos tiempos del prianato era demagogia querer imponer licenciaturas como requisito de elegibilidad para legisladores, era hasta una locura, a nuestro país no le falta inteligencia avalada con papelitos, lo que le falta es gente decente y con sentido común, hombres y mujeres en el poder que se la deban al pueblo y no a sus padrinos, que trabajen para nosotros y no para sus carteras o las cuentas bancarias de sus cómplices.
Correcto, también parece demagogia eso de que buscan blindar las candidaturas los morenos y sus socios en el poder, porque si realmente quisieran hacerlo habrían impulsado una reforma electoral que ampliara los requisitos de elegibilidad y hasta propusieran la creación de un organismo independiente que, con científicos al frente, fuera capaz no solo de detectar corruptos, sino también a quienes solo buscan el poder para corromperse.
No lo hicieron ni lo harán nunca.
Eso, le insisto, hace que todo lo que propongan o digan hoy parezca simulación hasta no comprobarse en la realidad, en su justa definición, es demagogia.
Arranca remodelación de parque de softbol…
Porque invertir en el deporte es invertir en la juventud y bienestar de la comunidad, el alcalde de Victoria, Lalo Gattás, acompañado de su esposa Lucy de Gattás, dio el banderazo de remodelación del emblemático parque de softbol del 31 Morelos, que reúne a más de 200 equipos de la ciudad.
Destacó que, a la par de esta obra, en la que el Gobierno municipal invertirá más de dos millones de pesos, se inició la recuperación de diez espacios deportivos más en la Capital con el apoyo del Gobierno del Estado, para fomentar la cohesión social y actividad física en niños, jóvenes y adultos que practican esta disciplina deportiva.
“Este gobierno le sigue apostando a la recuperación de espacios públicos y deportivos, porque queremos una Victoria donde las familias tengan lugares dignos y seguros para reunirse, hacer deporte y convivir. En esto reconocemos el respaldo del gobernador Américo Villarreal Anaya que comparte esta visión”, enfatizó Gattás.
Dirigentes de ligas deportivas, integrantes del Cabildo y funcionarios del Municipio dieron el banderazo de inicio de obra en el parque de la colonia Miguel Alemán. “A nombre de todos los deportistas, agradezco la rehabilitación de este espacio que es un punto de encuentro para miles de familias”, dijo Mario Alberto Vázquez a nombre de los beneficiarios.
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