Mujeres en la narrativa del 2° Informe UAT

BÁRBARA LERA CASTELLANOS

En el Segundo Informe del rector Dámaso Anaya Alvarado, el papel de las mujeres en la UAT puede leerse dentro de una transformación institucional más amplia: matrícula superior a 42 mil estudiantes, cien por ciento de programas de licenciatura acreditados, 182 programas académicos, más de 20 mil becas, más de cinco mil estímulos económicos y crecimiento de la investigación de 106 a 201 proyectos activos.

En ese marco, las mujeres estudiantes aparecen como beneficiarias centrales de una política de equidad, permanencia y movilidad social, especialmente porque la UAT informó que la población femenina representa 57 por ciento de la matrícula, con 24 mil 035 alumnas frente a 18 mil 141 alumnos.

Uno de los puntos más relevantes fue la visión de la educación superior como espacio de inclusión. Las becas, estímulos y microcredenciales fortalecen la permanencia estudiantil y abren oportunidades para que más jóvenes, incluidas miles de mujeres, concluyan su formación profesional en mejores condiciones.

También se destacó la creación de redes y mecanismos de orientación en género y derechos humanos, vinculados con la Defensoría de los Derechos Universitarios y protocolos para atender casos de violencia de género.

Respecto a las profesoras, el informe subrayó el fortalecimiento docente como prioridad estratégica.

Se habló de capacitación continua, reconocimiento al desempeño académico y consolidación de una planta docente de alta calidad, con más de cien profesores beneficiados por estímulos institucionales y 638 docentes con perfil reconocido, equivalente a 76 por ciento de los profesores de tiempo completo.

Para las maestras universitarias esto significa mejores condiciones de profesionalización, acceso a estímulos y mayor participación en la calidad académica.

En investigación, el avance de 106 a 201 proyectos activos muestra una UAT con mayor capacidad científica y con líneas de trabajo de impacto social. Este crecimiento reconoce indirectamente el papel de investigadoras y académicas en la generación de conocimiento, la vinculación con problemas regionales y la formación de nuevas generaciones con ética y responsabilidad social.

Finalmente, el informe dio un lugar explícito al personal administrativo y de apoyo. Se señaló que estudiantes, docentes, investigadores, personal administrativo, directivo, exalumnos y aliados conforman una comunidad diversa con el propósito común de construir una universidad más justa, cercana y pertinente.

En esa lectura, las mujeres administrativas no son actor secundario: sostienen la operación cotidiana, la atención institucional y la calidad del servicio universitario.