JORGE A. LERA MEJÍA
Altamira no solo aparece bien evaluada en las encuestas, se ha convertido en sinónimo de “buen gobierno” en Tamaulipas; a fines de febrero, Arias Consultores, Demoscopia y SRC reiteran calificación de Primer Lugar estatal al Presidente Municipal de Altamira.
Con una calificación evaluadora de 73.7, Arias sitúa en primer lugar estatal a Altamira y en noveno nacional; le sigue en segundo lugar estatal y 27 nacional la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas, con un porcentaje del 56.9.
Más atrás, en tercero estatal y 30 nacional aparece el alcalde de Matamoros, José Alberto Granados con el 54.6; Victoria, Tampico, Madero y Reynosa se registran en los lugares estatales cuarto, quinto, sexto y séptimo, respectivamente.
En el caso de la empresa Demoscopia Digital evalúa, al corte de febrero, a los diez alcaldes de los municipios más importantes de Tamaulipas; repite Altamira en primer lugar estatal, con 63.5 por ciento de aprobación, le sigue Reynosa en segundo lugar con 62.1, en tercer Madero con 61.9, Tampico en cuarto con 59.2, Mante quinto (58.6), Río Bravo sexto (57.5), Valle Hermoso séptimo (52.9), Matamoros octavo (51.3), Nuevo Laredo noveno (50.9) y Ciudad Victoria décimo con aprobación del 35.2.
Otra encuestadora reconocida, Statistical Research Corporation (SRC), igualmente al corte de febrero del 2026 reitera colocar en primer lugar del ranking estatal al alcalde de Altamira, Armando Martínez Manríquez, con 61.7 por ciento de aprobación.
En segundo repunta Mónica Villarreal Anaya, por el municipio de Tampico con 61.2 por ciento; Carmen Lilia Canturosas de Nuevo Laredo aparece en tercero con 59.8; en cuarto sitio Erasmo González, de Madero, registra 54.1; Eduardo Gattás, por Victoria, representa el quinto lugar con 53.8; en sexto y séptimo lugar estatal aparecen Carlos Peña (Reynosa) y Alberto Granados (Matamoros) con porcentajes de 52.6 y 49.2, respectivamente.
¿Por qué Altamira en el noveno lugar nacional de Arias Consultores no es casualidad? Porque es la punta del iceberg de una tendencia que ya lleva cuatro años.
Altamira y el mensaje silencioso de las encuestas
Cuando una medición sale “favorable”, muchos la celebran como foto del momento y nada más.
En el caso de Altamira y de Armando Martínez Manríquez las encuestas dejaron hace tiempo de ser una simple fotografía para convertirse en una película completa: cuatro años consecutivos encabezando el ranking estatal y repitiendo, una y otra vez, en el top diez de los mejores alcaldes del país.
La última evaluación de fines de febrero 2026 de Arias Consultores coloca al alcalde de Altamira en el noveno lugar nacional, y más importante aún, como primer lugar de Tamaulipas, por encima de figuras fronterizas y capitalinas que cuentan con más presupuesto, mayor visibilidad mediática y viejas estructuras políticas.
No se trata de un “golpe de suerte estadístico”: encuestadoras como Rubrum, Massive Caller, SRC, Demoscopia Digital y GobernArte han venido ratificando, medición tras medición, que Altamira es el municipio mejor evaluado del estado.
De puerto industrial a referencia de buen gobierno
¿Qué está leyendo la ciudadanía cuando responde a esas encuestas? Primero, resultados visibles: obras de pavimentación, infraestructura hidráulica, alumbrado y mejoramiento urbano que han colocado a Altamira en niveles de desempeño superiores a siete puntos sobre diez en evaluaciones de desempeño global.
Rubrum, por ejemplo, lo ha reconocido como primer lugar estatal en desempeño, servicios públicos, cercanía ciudadana y seguridad, con calificaciones de entre 7.06 y 7.27 puntos, compitiendo de tú a tú con municipios de alta competitividad como Monterrey o Carmen, Campeche.
A ello se suma un componente que pocas veces se mide pero que los ciudadanos perciben con claridad: la consistencia.
Desde 2022, Altamira escaló del top 15 al top diez nacional y ahí se ha mantenido, sin caídas abruptas, aun en contextos de turbulencia política y económica, lo que transmite la idea de un rumbo estable y de una administración que “no afloja el paso” a mitad del camino.
Seguridad, cercanía y narrativa de transformación
En un país donde la seguridad suele ser el talón de Aquiles de muchos gobiernos municipales, Altamira aparece entre las ciudades mejor evaluadas en percepción de seguridad, alcanzando calificaciones que rozan el top diez nacional en esta materia.
Esa combinación de mayor tranquilidad, servicios que funcionan y obra pública que se ve en la calle explica por qué el ciudadano promedio tiende a responder con aprobación cuando se le pregunta por el desempeño del alcalde. El otro ingrediente es político y comunicacional.
La narrativa de “transformación” no se queda en el discurso partidista: se acompaña con una presencia territorial constante, un manejo intenso de redes sociales y una estrategia de difusión que vincula cada calle pavimentada, cada obra de agua y cada acción de seguridad con la figura del presidente municipal, reforzando un liderazgo que se ratifica elección tras elección y encuesta tras encuesta.
Altamira frente al resto de Tamaulipas
Visto desde Tamaulipas, el dato es contundente: mientras Altamira se mueve en el top diez nacional, otros alcaldes de la entidad (fronterizos, turísticos o de la capital) se reparten posiciones más alejadas en las tablas.
La brecha no solo es de lugares en el ranking; es de percepción integral: en desempeño, servicios públicos, cercanía y seguridad, el municipio altamirense aparece sistemáticamente arriba cuando se promedian diferentes encuestas en el llamado “modelo poll of polls”.
El mensaje silencioso de las encuestas es claro: en un entorno donde la desconfianza hacia la política es alta, la combinación de resultados medibles, continuidad, cercanía y buena comunicación puede convertir a un municipio industrial de Tamaulipas en referencia nacional de buen gobierno. Altamira, hoy, no solo compite por obra o por inversión; compite, y gana, en el terreno más difícil de todos: el de la confianza ciudadana.
