Proceso de jubilación en Tamaulipas

BÁRBARA LERA CASTELLANOS

En México, el sistema de jubilación se rige principalmente por dos regímenes: el de la Ley del Seguro Social de 1973 (aplicable a quienes cotizaron antes de julio de 1997) y el de la Ley del Seguro Social de 1997, que creó las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores).

Para pensionarse bajo el régimen de 1973 se requieren 500 semanas de cotización y 60 años de edad (o 65 para cesantía en edad avanzada).

El monto se calcula con el 13 por ciento del salario promedio de los últimos 250 semanas, más incrementos anuales.

En contraste, el régimen de 1997 depende de ahorros en Afores, requiriendo dos mil 250 semanas cotizadas y 65 años; la pensión equivale al 30-40 por ciento del salario último si se alcanza el saldo mínimo garantizado, o hasta el cien por ciento si se cumplen ciertos umbrales.

El proceso inicia con la inscripción en el IMSS o ISSSTE (para empleados públicos).

Al cumplir los requisitos se solicita la pensión vía la Afore o el instituto, presentando acta de nacimiento, CURP, identificación y constancia de semanas cotizadas.

La pensión se deposita mensualmente, ajustada por inflación vía la UMA (Unidad de Medida y Actualización).

En Tamaulipas, el panorama es mixto.

La ley estatal de pensiones para trabajadores al servicio del estado (Ley del Instituto de Pensiones del Estado, última reforma 2023) ofrece jubilación a los 60 años con 30 años de servicio, garantizando el cien por ciento del último salario para empleados de nuevo ingreso desde 2021, financiado por aportaciones tripartitas (estado, trabajador y municipio).

Sin embargo, persisten rezagos, según el Coneval (2024), el 40 por ciento de jubilados tamaulipecos reciben pensiones inferiores a cinco mil pesos mensuales, agravado por la informalidad laboral (55 por ciento de la fuerza laboral).

Normativas locales, como el Decreto 2022, fortalecen fondos solidarios, pero la migración y violencia afectan la cotización continua.

Recibir una pensión digna trae beneficios clave como la seguridad económica post-laboral, acceso a salud vía IMSS/ISSSTE, estabilidad familiar y reducción de pobreza (el IMSS reporta que pensionados evitan un 25 por ciento más de vulnerabilidad).

En Tamaulipas mitiga desigualdades regionales, fomentando envejecimiento activo.

Dicho lo anterior es importante que conozcamos estos aspectos para preparamos con tiempo para elegir las Afores con más altos rendimientos (Condusef), complementar con aportaciones voluntarias, diversificar ahorros en Fonacot o Siefores y capacitarse en educación financiera.

Es importante revisar el estado de cuenta trimestral en (e-sar.org.mx)

El proceso de jubilación en México avanza hacia mayor equidad, pero exige reformas para elevar pensiones mínimas al salario vital (once mil pesos).

En Tamaulipas, normativas estatales prometen dignidad, pero dependen de formalización laboral. Con planificación proactiva, cualquier trabajador puede asegurar un retiro digno y autónomo.