Sigues tejiendo amor… Adiós Goyito

DIEGO LÓPEZ BERNAL

Hay historias que no se cuentan, que se quedan en la intimidad de la amistad porque las buenas acciones generalmente se guardan en el corazón; qué necesidad hay de andar contando quién hace el bien porque hacerlo es lo que importa, es lo valioso.

Imagina a tu hijo o hija en su entorno escolar, al cual llega con su “maestra sombra” porque así lo necesita; el acompañamiento para niños con condiciones neurodivergentes es esencial en el proceso educativo y de socialización.

Pero quien acompaña también tiene necesidades y habrá un momento en que tiene que dejarlo solo por unos minutos, solo frente al resto de sus compañeros aunque esto pueda parecer un riesgo a pesar de que el docente ponga cuidado y atención especial en ese momento.

No lo sabíamos hasta hace unos días; siempre que regresaba la maestra de acompañamiento al salón de clases nuestra niña no estaba sola, siempre estaba alguien cuidando de ella y ese alguien casi siempre fue Goyito, un niño extraordinario (gracias a todos, porque son más).

En apenas cinco grados escolares él ya se había ganado el corazón de toda la comunidad escolar y sus afectivos gestos hacia nuestra hija tejieron un lazo fraterno que, ahora sabemos, será eterno, porque cuidar del débil es tarea de valientes.

Así fue Goyito y por eso a todos en la Escuela Primaria México nos impactó profundamente la noticia de que su vida estaba en peligro, pues llegó en estado grave al Hospital Infantil de Tamaulipas.

Tres días después llegó el desenlace fatal y la herida quedó marcada para siempre en todos los que conocimos a Gregorio Tadeo, quien en apenas diez años de vida deja onda huella por donde sus pasos lo llevaron en Ciudad Victoria.

Las historias sobre su gran corazón fluyeron abundantemente durante la semana que está por terminar, entre ellas aquella con la que iniciamos este sensible relato, pues a pesar de haber visto de primera mano su generosidad hacia María Rebeca hay anécdotas que desconocíamos.

Y sí, al regresar al salón de clases ahí estaba Goyito como fiel guardián de su compañera más vulnerable, lo cual solamente era una parte de las acciones que hacía todos los días, como cualquier maestro, madre de familia o empleado de la primaria pueden dar fe.

El próximo lunes no estará ahí, físicamente, pero no dudamos que su espíritu dejó una huella tan profunda en todos que de esta manera se hará presente, porque su vida tocó el corazón de muchos, en especial de mi familia.

Nuestro más sentido pésame para la familia de Goyito, para la comunidad escolar y todos aquellos que hoy están afectados por su partida terrenal; a Karla y Juan les abrazamos y agradecemos haber llevado de la mano a su hijo para hacer de él un ser simplemente extraordinario.

Son estas líneas un reconocimiento a la vida de Gregorio Tadeo Cuellar Vázquez y un agradecimiento sincero, profundo, que nace del dolor de verlo partir…

Y sí, siempre que veamos una arañita pensaremos en ti, Goyito, como lo pediste a todos tus compañeros en tu maravilloso mensaje del Día del Amor y la Amistad…

“Porque nuestra amistad es como una telaraña que hemos ido tejiendo “, dijo apenas el viernes 13 de febrero en su salón de clases y hoy esa telaraña, estamos ciertos, rebasa los límites de la amistad terrenal y seguirás tejiéndola en otro lugar.

Vuela alto, Goyito, no pares de tejer amor desde donde estés.